Paloma Valencia vs Oviedo: la fractura que expone el uribismo actual
Paloma Valencia vs Oviedo: fractura del uribismo

En la canción que da título a esta columna, el salsero Andy Montañez canta: "nadie es lo que quiere, sino lo que puede ser". Esta frase resuena al seguir la actual campaña presidencial colombiana, donde la más reciente disputa entre Paloma Valencia y su fórmula vicepresidencial, Juan Daniel Oviedo, ejemplifica el llamado "principio Montañez".

El conflicto por el nombramiento de Uribe

La controversia surgió cuando Valencia propuso nombrar a Álvaro Uribe como ministro de Defensa. Oviedo objetó: "Ese no es el mensaje que se quiere dar". Sin embargo, Valencia lo reprendió públicamente: "Yo soy la presidenta". Esta fractura expuso las tensiones internas de una campaña que busca unir a la extrema derecha con el centro.

¿Por qué ocurren estas frivolidades?

La política siempre ha tenido ruido y desorden, pero en este caso la explicación principal parece ser el principio Montañez: Valencia no puede dejar de ser lo que es. Oviedo tenía razón al objetar, aunque lo hizo de manera astuta: darle el control de la fuerza pública a Uribe es negativo no solo por su historial de violaciones de derechos humanos, sino porque sería mal visto.

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El legado de Uribe y el uribismo

Durante los dos mandatos de Uribe, ocurrieron abominables violaciones de derechos humanos, como los falsos positivos, donde miles de colombianos vulnerables fueron asesinados y presentados como caídos en combate. La propuesta de Valencia revela el contenido real de su campaña: volver al pasado uribista. "Recuperar al país", dicen, pero muchos electores se indignan ante ese retroceso.

La evolución de la extrema derecha

El uribismo temprano subordinó corrientes centristas a la extrema derecha, pero ese fenómeno correspondía a otra época. El deterioro del uribismo se debió al alejamiento de esas corrientes, por su intemperancia y violencia. Ahora, una nueva corriente de extrema derecha, representada por Abelardo de la Espriella, es más aterradora y menos legible, y se está destetando del viejo caudillo.

En estas condiciones, Valencia debería evitar mostrarse como una uribista fanática que ignora los episodios de horror. Pero, como dice la canción, "nadie es lo que quiere sino lo que puede ser". Este episodio sirve de advertencia: los enfrentamientos públicos entre personas de una misma bandera son expresión de subordinación y primitivismo.

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