Colombia entre heridas del pasado y decisiones urgentes que no esperan
Colombia entre heridas del pasado y decisiones urgentes

En los últimos diez años, desde la firma de los acuerdos de La Habana, la violencia en Colombia ha superado con creces los niveles previos. Los indicadores de alteración del orden público, delincuencia, cultivos de coca, inseguridad y violaciones a los derechos humanos y al derecho internacional humanitario son elocuentes. Nuestro amado Valle del Cauca y el Cauca, por su ubicación geopolítica estratégica, se han convertido en uno de los blancos más atacados. La estrategia de diezmar a la Fuerza Pública y fortalecer a los bandidos bajo el sofisma del diálogo indeclinable nos ha llevado a esta situación. No es nueva ni responsabilidad exclusiva de una administración, pero desde los Acuerdos del Colón la situación se ha tornado insostenible. La puntada final ha sido la paz total.

Atentados y responsabilidades

A esto se suma otra parte de la estrategia, la más rastrera: inventar atentados contra la vida de Cepeda y endilgar la responsabilidad a Uribe y Duque. El resultado es una sociedad sin valores, un caos institucional y un Estado de Cosas Inconstitucional, figura jurisprudencial de la Corte Constitucional para declarar la violación masiva de derechos fundamentales. Es evidente que Colombia vive un Estado de cosas inconstitucional. Los facinerosos tienen fuerza, recursos, control territorial, inteligencia infiltrada, tecnología y drones. ¿Y nosotros? ¿Con bolillo y amor a la bandera, poniendo el pecho de jóvenes carne de cañón, lograremos algo distinto?

Al 27 de abril de 2026 se registraban 31 atentados en torno a diálogos demenciales y falta de autoridad. Desmantelaron los sistemas de inteligencia y acción militar, mientras Petro celebraba su cumpleaños en homenaje al M-19, grupo narcoterrorista del que fue fundador. El suroccidente del país ardía en llamas y se bañaba en sangre inocente.

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El orden jurídico en peligro

Apoyar el caos, la criminalidad y la anarquía es la antítesis de un Estado de derecho. El orden jurídico y democrático debe prevalecer. En su intervención del lunes, Petro evadió responsabilidades y se ensañó contra Uribe y Duque, exaltando cifras ininteligibles. Lo más peligroso es que él mismo se cree sus propias alucinaciones. La ecuación es clara: ego desbordado + poder + falta de humildad + soberbia + dogmas = autoritarismo.

Masacres, ausencia de autoridad, incendios, amenazas, mentiras, evasivas, falta de garantías, indiferencia, desolación, miedo, zozobra, violaciones de derechos humanos y promoción de antivalores no es lo que merecemos. Más de 30 atentados y más de veinte muertos y heridos son terrorismo puro.

Hagamos cuentas: ¿triunfó Santos o la paz total o ambas? Duele la patria. Mi oración y solidaridad con las víctimas y sus familias. Seguimos trabajando. Falta poco.

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