En un mundo dominado por la inmediatez y el contenido efímero, María Paula Colmenares ha decidido ir en contravía. A sus 23 años, esta colombiana que estudia negocios de la moda en Florencia, Italia, ha construido una comunidad de casi medio millón de suscriptores en Substack, una plataforma que combina boletines por correo electrónico con una red social. Su propuesta: recuperar la atención, leer con calma y pensar más despacio, en un contexto donde la mayoría de los jóvenes priorizan los videos cortos y las reacciones instantáneas.
El origen de una voz distinta
Colmenares descubrió desde temprana edad que su forma de ver el mundo era diferente. Creció sintiendo que no encajaba del todo, hasta que el año pasado recibió un diagnóstico oficial: autismo nivel uno y trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH). "Para mí, el momento más difícil fue aceptar que yo no vivía en la misma realidad de los demás y que eso significaba que mi vida iba a ser diferente", confiesa en entrevista. Sin embargo, esa neurodivergencia se ha convertido en su herramienta más potente para crear contenido que resuena con una audiencia cansada de la superficialidad digital.
¿Qué es Substack y por qué funciona?
Substack es una plataforma que permite a los creadores publicar boletines y construir comunidad en torno a contenido de largo formato. "No solo publicas, sino que realmente puedes crear comunidad", explica Colmenares. En su caso, escribe sobre la adicción al celular, la ansiedad, el vacío existencial y cómo la tecnología puede ser una herramienta de escape. "El problema nunca fue el celular en sí mismo. Es el síntoma de algo más grande: lo que nos está pasando por dentro", añade.
De la moda a la reflexión digital
Su primer texto en Substack fue una colección de curaduría de medios: artículos, ensayos, videos y pódcast que ella misma selecciona. "Me interesa cómo podemos integrar la tecnología para aprender y explorar el mundo", dice. Aunque su perfil podría parecer contradictorio —una joven de moda que critica la cultura digital—, Colmenares encontró en la intersección entre creatividad y negocios un balance que le permite ser auténtica.
El impacto de la neurodivergencia
María Paula habla abiertamente de su autismo y TDAH, rompiendo estereotipos, especialmente en mujeres. "Uno aparenta normalidad, y la gente cree que si hablas bien y funcionas en ciertos contextos, no puede haber nada más detrás. Y no es así", señala. Su historia busca mostrar que las neurodivergencias no son una limitación, sino una perspectiva valiosa en un mundo donde todos piensan igual.
El futuro: integrar lo físico y lo digital
Colmenares sueña con construir un futuro donde no exista la división polarizada entre el mundo físico y digital. "Ya están integrados. Podemos crear sistemas para la educación, para la autoeducación, para que cada persona tenga herramientas reales para explorar lo que le interesa", afirma. También le interesa aplicar estas ideas en Colombia y América Latina, donde la brecha digital y la desigualdad son retos urgentes.
Para los jóvenes que se sienten perdidos o diferentes, tiene un mensaje claro: "No están solos. No hay nada malo en ellos. Esa diferencia puede convertirse en una perspectiva profundamente valiosa. En un mundo donde todos repiten lo mismo, tener una mirada distinta es una fuerza enorme".
María Paula Colmenares demuestra que es posible apagar el ruido y volver a pensar, incluso cuando todo empuja hacia la distracción. Su comunidad de 480.000 suscriptores es la prueba de que muchos buscan lo mismo: un espacio para la reflexión, la autenticidad y la conexión genuina.



