Unión o catástrofe: la encrucijada del Valle ante la indolencia de Petro
Unión o catástrofe: la encrucijada del Valle ante Petro

Los recientes hechos de barbarie en Colombia nos llevan a reflexionar sobre la profundidad de la crueldad y el terror. Sin embargo, lo más alarmante es la pasividad frente a los actores que, por acción u omisión, son partícipes de esta escalada de violencia. ¿Cómo es posible que uno o varios colombianos planeen y ejecuten la colocación de una carga explosiva de alto poder para que, al paso de una chiva con seres humanos a bordo, estalle en mil pedazos? Las declaraciones de los familiares de tantos campesinos y viajeros víctimas de esta alevosía son desgarradoras. Cientos de familias lloran a sus seres queridos inocentes. La crueldad no perdona ni a los animales: el camión en llamas con tres mil pollitos vivos fue una escena dantesca.

La inacción del Gobierno Nacional

Los avicultores y muchos empresarios del campo y el turismo han sido víctimas de estos asesinos que conforman las disidencias, los mismos que han sido interlocutores de la fallida política de 'paz total'. Con delincuentes de esa calaña no se logran acuerdos, como tampoco con un presidente de la república por cuyas venas solo corre resentimiento y egolatría. Su comportamiento frente a las Fuerzas Armadas y las instituciones, su insolidaridad con la región y sus sofismas para inventar culpables en cada crisis que él mismo provoca lo llevarán a la historia como el más inepto de los estadistas, destinado a ceñir solo la corona del odio.

Ausencia en momentos críticos

Su ausencia frente a la región en estas tragedias lo confirma. Es la continuidad de su distanciamiento de todos los propósitos trascendentales del Valle y del Cauca: seguridad, manejo del aeropuerto Alfonso Bonilla Aragón, la vía Mulaló-Loboguerrero, la profundización del canal de acceso a Buenaventura y el tren de cercanías. Todo está en el rubro de pendientes. Con el sol a sus espaldas, no conocemos una sola realización que merezca la gratitud del Pacífico hacia Petro.

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Interrogantes sobre el apoyo popular

Debo confesar una pregunta que diariamente me aturde: ¿Por qué hay tantos vallecaucanos que lo siguen? Y peor aún, ¿cómo hay tantas personas que votarán por su heredero, con quien se prolongaría la impunidad, el resentimiento y la mano generosa con la delincuencia? Las empresas se irán, como Goodyear; seguramente algunos ingenios azucareros reducirán al mínimo su área cultivable y los empleos generados. El Valle corre serios riesgos si persiste la indolencia desde el gobierno central. Para muchos, el lema parece ser: no me importa mi desgracia, con tal de ver a los demás en mala situación.

Llamado a la unidad regional

Necesitamos un Valle unido para hablarle duro a Bogotá; un Valle que reúna empresarios y trabajadores para abogar por su buen destino común. Nos equivocamos abriendo brechas entre nosotros. Por ignorancia o cobardía, a veces tomamos el camino más fácil: dejar sola a la Gobernadora o criticar al Alcalde. La diferencia de sus estilos —frontera Dilian y conciliador Eder— ha tenido la misma respuesta de Petro: la negativa a las peticiones del Valle y de Cali. El problema no está en ellos dos, sino en un Presidente que no tiene una mirada amplia y democrática, obsesionado con perpetuar su anacrónica ideología y considerar enemigo a todo aquel que piensa diferente o no se arrodilla ante su mediocridad. Nuestros gobernantes regionales no son perfectos, pero no es lógico que en medio de una crisis como la actual los evaluemos solo por nuestras prevenciones o por sus características personales. Ellos están al frente de la Gobernación y la Alcaldía de Cali, haciendo lo mejor que pueden para cumplir sus mandatos. Lo apropiado de nuestra parte, en estas épocas tan aciagas, es estar unidos bajo su liderazgo, pues la división nos llevará a un retroceso catastrófico.

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