Revisando los artículos del periódico Debate, me encontré con una diatriba contra Abelardo de la Espriella por parte del recién electo al Senado en lista cerrada —no de otra forma lo habría logrado— Rafael Nieto en su artículo “Sobre la extrema coherencia y la guerra sucia”. No esperaba de un analista político, siempre mesurado, un ataque de tal magnitud e injustificado contra quien muy posiblemente pasará a segunda vuelta para competir con el infame Iván Cepeda.
Defensa de Abelardo
No me ocuparé en contradecir sus acusaciones; en su momento, Abelardo las ha contestado una a una con total claridad. Parece que en argumentación supera —desde sus profesiones compartidas— el candidato al pichón de senador. Para mi alivio, en el mismo medio tuve la grata sorpresa de encontrarme con el artículo “Defensores de la patria, el gran fenómeno político-electoral” de Eduardo Mackenzie, quien se ocupa de lo fundamental y no de rencillas de poca monta, como por desgracia lo hace Nieto.
El fenómeno electoral de Abelardo
Luego de un breve repaso de la exitosa campaña de Abelardo, concluye Mackenzie con un párrafo que resume su significado: “Estamos, pues, ante un fenómeno electoral manifiesto, aunque no sea aceptado por algunos. El auge de la candidatura de Abelardo de la Espriella —un talento joven de la Costa Atlántica, un abogado tenaz y experimentado, un orador combativo, realmente independiente— es la sorpresa que esperaban millones de electores que atravesaron, al borde de la desesperanza, estos cuatro últimos años de desolación”.
¿Se justifican, de alguna manera, ataques como el de Nieto contra quien muy posiblemente le corresponderá enfrentar a un rival de alta peligrosidad en la segunda vuelta? De ninguna manera. Quienes, como Mackenzie y muchos más —entre los que me incluyo—, guardamos la esperanza de un país boyante que se expresa con la consigna de “Colombia, un país milagro”, apoyando con fe a Abelardo, con la certeza de que no se va a “patrasear” y de que actuará, desde que sea investido como presidente, con la premura y la contundencia que exige la dramática situación en la que está sumida la nación que podría derivar en el caos total con la —Dios nos libre— permanencia y profundización de una política malsana y perversa que acabaría con la democracia y la institucionalidad.
Manipulación de encuestas y riesgo de fraude
Con unas encuestas que han quedado al desnudo, mostrando su tendenciosa y peligrosa manera de manipular los resultados, quedamos sin otra forma de seguir las tendencias distinta a la que se hace visible en la plaza pública y en las redes. A cada quien le corresponde sacar sus conclusiones cuando no hay en qué apoyarse para evaluar posibles escenarios de votación, y concentrarse en lo importante: evitar un fraude del tipo de los de Chávez y Maduro que termine imponiendo como ganador a un candidato como Cepeda.
Defensores de la Patria y observación internacional
El movimiento Defensores de la Patria se creó con el fin de proteger las elecciones, siguiendo el modelo de María Corina, que tuvo tan excelentes resultados y cuyas consecuencias hoy están a la vista. El anuncio de que una misión compuesta por Bernie Moreno y un grupo de observadores vendrán a las elecciones del 31 de mayo da un parte de tranquilidad. Podemos estar seguros que no será para avalar un fraude como lo hicieran en su momento Cesar Gaviria y Jimmy Carter sellando el destino terrible del país vecino.
No es de extrañar que Trump y Rubio tengan los ojos bien puestos en Colombia en estos momentos. Contra Cepeda la justicia americana le tiene un largo expediente lo que hará que el muy cobarde Petro actúe mesuradamente cuidando su propio pellejo.
Reflexión final
Me pregunto si lo que anuncia Nieto es que no apoyará con su voto en el Senado las iniciativas de Abelardo si llega a la Presidencia, lo cual sería muy grave. Lo que diga ahora no creo que vaya a afectar, en lo más mínimo, a quienes él llama “abelardistas”, y hasta “fanáticos de Abelardo”, para que cambiemos nuestro voto a favor de su candidata.



