Durante el debate presidencial organizado por Caracol Televisión, transmitido en cadena nacional y plataformas digitales, el candidato Carlos Caicedo presentó una propuesta enfocada en la transformación social de los territorios, la descentralización del Estado y una reforma estructural de las instituciones colombianas.
Crítica al centralismo y propuesta de autonomía regional
“El centralismo ha sido una de las bases del abandono y la desigualdad en Colombia. Las regiones necesitan más autonomía para decidir sobre sus recursos y resolver sus problemas; quienes viven el territorio son quienes mejor conocen su realidad y pueden mejorarla”, afirmó Caicedo durante el encuentro, en el que también participaron Miguel Uribe Londoño, Sandra Macollins y Santiago Botero.
Uno de los temas centrales de su intervención fue la crítica al modelo centralista colombiano. Caicedo señaló que actualmente las decisiones fundamentales para los territorios dependen de Bogotá, limitando la autonomía regional. “Más del 70% de los recursos provienen de las regiones y apenas regresa cerca del 11%. Soy partidario de que al menos el 50% de esos recursos se quede en los territorios”, sostuvo.
Hacia un modelo federal como el de los inicios de Colombia
El candidato aseguró que Colombia necesita avanzar hacia un modelo de mayor descentralización, similar al de países federales como México y Estados Unidos. En ese sentido, reiteró su respaldo a una Asamblea Constituyente orientada a reformar el modelo político y administrativo del país. “Hay que acabar con el centralismo. Las regiones necesitan autonomía real para poder desarrollarse”, indicó.
No obstante, aclaró que un mayor flujo de recursos hacia las regiones debe estar acompañado de estrictos mecanismos de control y vigilancia para evitar actos de corrupción. “Si no hay recursos en las regiones no podemos avanzar. A nosotros nos bloquearon proyectos tanto en el gobierno de Iván Duque como también ocurrió durante el gobierno Petro”, afirmó.
Finalmente, concluyó: “No vamos a salir de la pobreza en un país donde para nombrar un maestro, abrir un centro de salud o pedir más policías haya que esperar la decisión de un escritorio en Bogotá”.



