Desde el pasado domingo, el puente internacional Francisco de Paula Santander, que conecta a Cúcuta con Pedro María Ureña en el estado Táchira, suspendió sus operaciones por un periodo de 15 días. Aunque inicialmente se consideró permitir el flujo controlado de vehículos, el Gobierno de Venezuela tomó la decisión final de clausurar el paso debido a fallas que no admitían esperas.
Razones detrás del cierre preventivo
La medida, comunicada por la administración de Delcy Rodríguez, responde a una necesidad crítica de rehabilitación. Según los informes técnicos, la alerta roja se encendió tras una inspección realizada el sábado. Las recientes crecidas del río Táchira golpearon con fuerza la base de la infraestructura, evidenciando un deterioro significativo que ponía en riesgo la estabilidad del cruce.
Desde la Secretaría de Gestión del Riesgo de Desastres de Cúcuta se confirmó que la mayor afectación se concentra en el sector venezolano. Allí, las fallas han comprometido seriamente tanto los cimientos como la parte superior de la estructura, obligando a una intervención inmediata para evitar daños irreparables.
Un gigante de 57 años bajo mantenimiento urgente
Con casi seis décadas de historia, este puente es una arteria vital para la economía y la vida social de la frontera: por sus carriles transitan diariamente unas 15.000 personas y más de 8.000 vehículos. Es, de hecho, el segundo paso con mayor actividad entre Norte de Santander y Táchira, superado únicamente por el puente Simón Bolívar.
El paso del tiempo y la fuerza del caudal del río —que ha golpeado con insistencia el costado venezolano durante la temporada de lluvias— agravaron una situación que ya venía dando señales de alerta. Ante este escenario, el Ministerio de Transporte de Venezuela instó a los usuarios a tomar previsiones mientras el personal técnico avanza en las obras.
Aunque el plan original era habilitar un solo carril y prohibir el paso de carga pesada, la seguridad de los ciudadanos primó, derivando en el cierre total. Por ahora, la recomendación para quienes necesitan cruzar la frontera es utilizar los pasos alternos mientras este corredor internacional recupera la firmeza necesaria para reabrir sus puertas.
La inspección técnica reveló daños críticos en los cimientos tras la crecida del caudal. Autoridades recomiendan usar rutas alternas hacia Táchira. Se espera que las obras de rehabilitación tomen al menos 15 días, aunque el plazo podría extenderse si los daños resultan mayores a los estimados inicialmente.



