La volatilidad generada por las tensiones en Medio Oriente, especialmente en el Estrecho de Ormuz, ha puesto en alerta a los indicadores del transporte marítimo, la energía, la alimentación y las finanzas a nivel global. Los constantes cierres y aperturas de este paso estratégico para el comercio exterior están afectando la economía mundial.
Impacto en el comercio y la energía
Según la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), desde el 26 de febrero de 2026 el tránsito de buques por el estrecho se ha reducido en un 91,3%. Esto ha provocado un aumento del 8,2% en los precios de los alimentos y un encarecimiento del 67% del crudo en Europa. Los mercados emergentes también han sufrido una caída del 0,1% en sus acciones.
La UNCTAD estima que el comercio mundial de mercancías se desacelerará drásticamente, pasando de un crecimiento del 4,7% en 2025 a entre el 1,5% y el 2,5% en 2026. Las presiones inflacionarias se mantendrán debido a la crisis energética, que eleva los precios y el costo de vida. Además, la tensión financiera aumentará a medida que los inversores se retiren de los países en desarrollo.
Detalle por sector
Transporte marítimo
El tránsito de barcos por el Estrecho de Ormuz ha caído a niveles críticos. El 1 de enero de 2026 cruzaron 118 buques, cifra que fluctuó hasta 129 el 27 de febrero. Sin embargo, tras una escalada que bloqueó el paso, solo 7 buques lograron cruzar el 3 de marzo. Desde entonces, el tránsito ha sido errático, alcanzando un pico de 44 el 18 de abril, pero cayendo nuevamente a 11 el 28 de abril.
Alimentos
El índice de precios de la FAO ha aumentado desde el inicio de las tensiones. En enero de 2024 se situaba en 94, subió a 95 en enero de 2025 y alcanzó 102 en marzo de 2026. Los precios de los fertilizantes también se han disparado: la urea subió un 50% desde el 26 de febrero, y el fosfato diamónico un 17,1%. La urea llegó a 150 el 21 de abril de 2026 y el fosfato diamónico a 118, niveles no vistos desde la invasión rusa a Ucrania.
Energía
Los precios del petróleo se han elevado significativamente: en Europa el crudo aumentó un 67%, en Medio Oriente un 60,7% y en Rusia un 100,7%. En cuanto al gas, los precios subieron un 57,5% en Asia y un 47,6% en Europa, pero disminuyeron un 6,7% en América del Norte. Los biocombustibles también registraron un alza del 11,4%.
La UNCTAD advierte que si las interrupciones persisten, los daños a la infraestructura energética podrían mantener los precios elevados y prolongar las presiones inflacionarias. Las regiones más dependientes de las importaciones de energía de Medio Oriente, como el sur de Asia y Europa, serían las más afectadas.
Riesgo de crisis en cascada
El informe destaca que la interrupción de los flujos energéticos, el aumento de precios, la ralentización del comercio y el endurecimiento de las condiciones financieras están generando una tensión económica global generalizada. “A medida que aumenta la incertidumbre, también se debilita la resiliencia y se incrementa el riesgo de una crisis de deuda más amplia”, señala la UNCTAD. Si las perturbaciones continúan, la situación podría convertirse en una crisis en cascada con consecuencias para alrededor de 3.400 millones de personas.



