El excongresista republicano por Florida, David Rivera, fue declarado culpable este viernes por un tribunal federal en Miami por conspirar para actuar como agente del gobierno de Nicolás Maduro en Estados Unidos. El jurado determinó que Rivera intentó influir en la primera administración de Donald Trump para beneficiar a empresas estatales venezolanas, sin registrarse como cabildero extranjero, y también fue hallado culpable de lavado de dinero junto a su asesora política Esther Nuhfer. Ambos delitos son graves en Florida y conllevan penas de hasta 10 años de prisión.
Rivera, el falso anticomunista
Durante el juicio de seis semanas, la fiscalía presentó pruebas de que Rivera, quien se presentaba públicamente como un activista anticomunista, en realidad trabajaba para el régimen chavista. "Su imagen pública era la de un anticomunista, pero estuvo trabajando para el régimen de Maduro todo el tiempo", declaró el fiscal Roger Cruz, según el diario Miami Herald. Las pruebas incluyeron un contrato de 50 millones de dólares entre una consultora de Rivera y una filial estadounidense de PDVSA, y mensajes cifrados en un grupo de chat llamado MIA, donde usaban claves como "conductor de autobús" para Maduro y "melones" para millones de dólares.
Testimonios clave de Rubio y Sessions
El actual secretario de Estado, Marco Rubio, y el representante Pete Sessions testificaron en el juicio. Rubio, quien conocía a Rivera desde los años 90, dijo que se habría sorprendido al saber que trabajaba para Maduro. Sessions también declaró sobre reuniones en 2017 para discutir un plan que supuestamente buscaba facilitar la salida de Maduro y elecciones libres en Venezuela, pero que según la fiscalía era una fachada para sus actividades de lobby no registradas.
Contexto de las sanciones de Trump a Venezuela
Durante el primer mandato de Trump, Estados Unidos impuso duras sanciones al gobierno de Maduro, incluyendo el bloqueo financiero y restricciones a empresas petroleras, mineras y bancarias. Rivera operó en este contexto para intentar aliviar la presión sobre Maduro, aprovechando su posición política. La jueza Melissa Damian ordenó la detención inmediata de Rivera, considerando alto riesgo de fuga debido a su buena situación económica.
El caso destaca la complejidad de las relaciones entre Estados Unidos y Venezuela, y la lucha contra la influencia extranjera no declarada en la política estadounidense.



