Tras los últimos acontecimientos en torno al conflicto en Medio Oriente, los ciudadanos iraníes viven en un limbo en el que no hay ni guerra ni paz, en medio de una gran incertidumbre y constantes amenazas del mandatario estadounidense Donald Trump, mientras esperan que algo suceda.
Alto al fuego frágil
Luego de 39 días de bombardeos diarios, se estableció un alto al fuego el 8 de abril entre Irán, Estados Unidos e Israel. Desde entonces, las calles de Teherán han recuperado su habitual tráfico denso, la mayoría de los negocios han reabierto y la población vive con aparente normalidad. Sin embargo, esta calma es engañosa. En esta supuesta normalidad se vive con total incertidumbre sobre si se retomarán los ataques contra la República Islámica o si las negociaciones entre Estados Unidos e Irán tendrán un resultado definitivo de paz que permita la reapertura económica, afectada por despidos y una inflación del 73% en Irán.
Los ciudadanos viven con miedo a los truenos
“Es una sensación extraña: no estamos en guerra, pero tampoco estamos en paz”, dice Amirali, un ingeniero civil de 33 años de la capital iraní. La sombra de la guerra sigue presente. “Ves a la gente riéndose en la calle y piensas que todo está bien, pero basta escuchar un trueno para que todos levanten la vista al cielo por miedo a nuevos bombardeos”, aseguró. Esto le ocurre a la hija de nueve años de Leila, una profesora de inglés de Teherán, que cada vez que suenan truenos en las tormentas de las últimas semanas pregunta: “¿Han atacado?”. Además de los sustos, Leila tiene la sensación de vivir en pausa. “Intentamos vivir con normalidad porque la vida tiene que continuar. La gente vuelve a los parques, a los restaurantes y al trabajo, pero todos sentimos que caminamos sobre una superficie inestable. Nadie sabe qué pasará mañana. Vivimos en una especie de pausa incómoda”, indicó.
Constante cruce de amenazas
Los gobiernos de Irán y Estados Unidos continúan negociando a través del intercambio de mensajes mediante Pakistán, mientras cruzan advertencias y amenazas. Donald Trump ha repetido en varias ocasiones las amenazas de nuevos ataques contra Irán si no accede a sus condiciones para cerrar un acuerdo, como la reapertura del estrecho de Ormuz o el abandono de su programa nuclear, entre otras exigencias. Por su parte, Irán insiste en sus propias condiciones: levantamiento de sanciones, desbloqueo de fondos congelados y fin de la guerra en todos los frentes, y no cede ante las presiones estadounidenses, a la vez que asegura estar listo para reanudar los combates si es necesario.
Ante esto, Hengameh, de 42 años, se declara “mentalmente agotada” y le asustan las amenazas de Donald Trump porque lo considera imprevisible. La mujer se siente desesperada por esta espera. “Finalmente tiene que pasar algo”, dice, ya sea un acuerdo o una reanudación de la guerra “con más daños”.



