La conmemoración del 9 de mayo en Rusia, fecha que marca la victoria soviética sobre la Alemania nazi en la Segunda Guerra Mundial, enfrentará este año restricciones sin precedentes que transformarán el tradicional despliegue de fuerza en un evento blindado por el silencio. Según reveló el Servicio de Inteligencia Exterior de Ucrania a través de su página oficial, las autoridades de Moscú preparan medidas estrictas que incluyen el corte total del acceso a internet, las comunicaciones móviles y el servicio de SMS dentro de la circunvalación de la ciudad.
Apagón digital en Moscú y otras ciudades
Esta medida de "apagón digital" no se limitará a la capital. El reporte de la agencia estatal ucraniana indica que se esperan restricciones similares en Volgogrado, al sur de Rusia. El objetivo del Kremlin sería mitigar riesgos de seguridad en una jornada que históricamente ha servido para proyectar el poderío militar ruso ante el mundo, pero que en 2026 se verá reducida a su mínima expresión técnica y diplomática.
Un desfile sin tanques y con pocos invitados
La configuración del desfile en la Plaza Roja marcará un hito histórico negativo para las fuerzas de Vladimir Putin. El Ministerio de Defensa ruso informó que, por primera vez desde 2007, la ceremonia se realizará sin la característica columna de vehículos militares. La razón oficial esgrimida por Moscú es la "amenaza terrorista", haciendo referencia directa al conflicto con Ucrania. De este modo, los únicos vehículos que rodarán por el emblemático escenario serán ambulancias y camiones de bomberos.
Este formato de austeridad militar se replicará en otras ciudades como Krasnodar y Tomsk. En San Petersburgo, la situación es aún más restrictiva: las autoridades locales decidieron no invitar a veteranos de la Segunda Guerra Mundial, priorizando a sus propios héroes regionales, y limitaron la asistencia a una única tribuna para 300 personas.
En el ámbito diplomático, el aislamiento de Rusia se hace evidente en la lista de asistentes confirmados. Mientras que en 2025 asistieron representantes de 27 naciones, para este 9 de mayo solo se espera la presencia de cuatro líderes extranjeros:
- Aleksandr Lukashenko, presidente de Bielorrusia.
- Kassym-Jomart Tokayev, presidente de Kazajistán.
- Sadyr Zhaparov, presidente de Kirguistán.
- Robert Fico, primer ministro de Eslovaquia.
La realidad del frente de batalla
El contraste con el majestuoso desfile de 2015, donde Rusia exhibió sus tanques Armata ante decenas de líderes globales, es total. La ausencia de equipo pesado en la Plaza Roja responde a una realidad operativa: el material bélico se encuentra desplegado en la invasión de Ucrania o ha sido destruido en el frente.
Mientras Moscú se prepara para la ceremonia, en el este de Ucrania la intensidad de los combates no cesa. Las tropas rusas concentran sus esfuerzos en avanzar hacia Kostiantynivka, en la región de Donetsk, una ciudad que forma parte de un cinturón fortificado clave para la defensa ucraniana.
El jefe del ejército de Ucrania, Oleksandr Syrskyi, detalló la situación a través de la aplicación Telegram: "Estamos repeliendo los persistentes intentos de los ocupantes rusos por afianzarse en las afueras de Kostiantynivka mediante tácticas de infiltración. Se están llevando a cabo medidas de contrasabotaje en la ciudad", declaró Syrskyi en el reporte publicado por la agencia estatal de su país.
Según datos del proyecto DeepState, las fuerzas rusas mantienen el control en un área de aproximadamente un kilómetro desde las afueras del sur de Kostiantynivka, zona que se ha convertido en un terreno de disputa donde ninguna de las partes tiene el dominio total. El Ministerio de Defensa ruso, por su parte, aseguró haber tomado el control de Novodmytrivka, al norte de la ciudad, confirmando la estrategia de pinza que el general Valery Gerasimov planteó desde abril para asfixiar las defensas ucranianas en este sector.



