La vereda La Pedregosa, en la zona rural de Cajibío, Cauca, amaneció con un silencio inusual, cargado de pesar y consternación. No era un día común: toda la comunidad se congregó para dar el último adiós a 11 de los 20 inocentes que perdieron la vida en el atentado terrorista perpetrado el pasado sábado, atribuido a las disidencias de las Farc comandadas por Iván Mordisco.
La Pedregosa despide a sus muertos
De las 20 víctimas mortales, 11 eran oriundas de esta vereda. Eran campesinos, personas trabajadoras que no portaban armas ni pertenecían a ningún grupo armado. Hoy, sus familias claman por algo sencillo pero urgente: el fin de la violencia en el departamento del Cauca.
Desde temprano, el corregimiento se inundó de personas que participaron en los actos fúnebres y caminaron junto a los dolientes en una despedida impregnada de sufrimiento. Los habitantes insisten en que no tenían vínculo alguno con ese conflicto, pero aun así pagaron con sus vidas.
Los testimonios de los familiares revelaron la magnitud de la tragedia y el agotamiento de una comunidad que se siente abandonada. “Que Dios perdone a estas personas que nos están haciendo tanto daño”, expresó María Palechona, familiar de una de las víctimas. Sus palabras reflejaron la impotencia de quienes entierran a sus seres queridos sin hallar una explicación suficiente para tanto dolor.
Otra voz fue la de María Valencia, también pariente de una víctima: “Es demasiado dolor junto. ¿Por qué construir paz debe implicar tanto sufrimiento?”. Las víctimas no eran combatientes. No llevaban armas ni participaban en enfrentamientos. Eran labriegos, personas dedicadas a las faenas diarias del campo. Así lo manifestó Wilson Valencia, quien también perdió a un familiar: “Somos campesinos indefensos, sin armas; nuestras únicas herramientas son las que usamos para cultivar el campo colombiano”.
Miedo y riesgo en Cajibío
Pero el impacto no se limita a los fallecidos. La comunidad advierte que miles de personas continúan en peligro. “Somos más de 5000 personas, 1600 familias que hoy están destrozadas y que siguen en riesgo. Necesitamos que se proteja a esta comunidad”. El temor no solo habita en La Pedregosa. Se extiende por diversos rincones del Cauca, donde los habitantes aseguran vivir bajo amenaza constante debido a la presencia de grupos armados ilegales.
Disidencias piden perdón en panfleto
Las disidencias de las Farc difundieron un panfleto en el que ofrecen disculpas a las comunidades por lo ocurrido. Sin embargo, para quienes hoy cargan ataúdes y entierran a sus familiares, esas palabras no representan reparación alguna. El documento fue recibido con rechazo, pues consideran que una disculpa escrita no borra el vacío ni devuelve las vidas arrebatadas.



