Senadora indígena Aída Quilcué brinda detalles sobre su secuestro en el Cauca
La senadora indígena Aída Quilcué Vivas ofreció este martes sus primeras declaraciones públicas después de haber sido secuestrada durante varias horas en el departamento del Cauca. El incidente ocurrió mientras la congresista se desplazaba por carretera junto a su equipo de seguridad, siendo interceptada por un grupo armado no identificado que la retuvo contra su voluntad.
"Gracias a la solidaridad hoy estamos a salvo"
En un mensaje breve pero contundente difundido tras recuperar su libertad, Quilcué expresó: "Buenas tardes, gracias a Dios y a los espíritus estoy bien, junto a los compañeros que me acompañaban". La senadora hizo especial énfasis en agradecer el apoyo recibido durante este crítico momento.
La congresista destacó el papel fundamental de la Guardia Indígena del Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC), cuya intervención fue crucial para su liberación. "Agradecer especialmente a la Guardia del Concejo Regional Indígena del Cauca, a la Fuerza Pública, a toda la solidaridad que hoy se movió en Colombia y la presión que hizo que saliéramos de ahí", señaló Quilcué en sus declaraciones.
Movilización nacional y respuesta institucional
El secuestro de la senadora generó una inmediata movilización a nivel nacional, con expresiones de solidaridad provenientes de diversos sectores de la sociedad colombiana. La Fuerza Pública activó protocolos especiales para localizar y liberar a la congresista, trabajando en coordinación con las autoridades indígenas de la región.
Este incidente ocurre en un contexto de creciente preocupación por la seguridad en el departamento del Cauca, donde diversos grupos armados mantienen presencia y han incrementado sus acciones violentas en los últimos meses. La senadora Quilcué, reconocida líder indígena y defensora de derechos humanos, ha sido voz constante en la denuncia de estas situaciones.
Repercusiones y contexto regional
El secuestro de una figura política de tal relevancia nacional pone en evidencia los desafíos de seguridad que persisten en varias regiones de Colombia. El Cauca, particularmente, ha sido escenario de múltiples confrontaciones entre grupos armados ilegales, afectando directamente a las comunidades indígenas y a la población civil en general.
Las declaraciones de la senadora Quilcué llegan en un momento crucial para el debate sobre la seguridad en las zonas rurales del país y la protección de líderes sociales y políticos. Su experiencia personal añade un testimonio directo sobre los riesgos que enfrentan quienes trabajan en territorios con presencia de grupos armados al margen de la ley.
La rápida movilización de la Guardia Indígena y la Fuerza Pública, según destacó la propia senadora, demostró la importancia de la coordinación interinstitucional y la solidaridad ciudadana en la resolución de crisis de seguridad. Este caso particular servirá probablemente como referencia para evaluar y mejorar los protocolos de protección para funcionarios públicos en zonas de alto riesgo.