En una ciudad como Bogotá, donde cada minuto cuenta y el tráfico puede cambiar en segundos, aplicaciones como Google Maps y Waze se han convertido en aliadas indispensables para muchos conductores. Sin embargo, esa comodidad podría tener un costo oculto: afectar la forma en que el cerebro aprende a orientarse.
Estudio alerta sobre el impacto del GPS en la memoria espacial
Una investigación del programa de Psicología de la Universidad de San Buenaventura, en Bogotá, advierte que el uso constante de herramientas de navegación puede disminuir la activación de la memoria espacial. Esta capacidad permite a las personas ubicarse, recordar rutas y tomar decisiones durante sus desplazamientos.
El estudio no busca demonizar la tecnología, sino entender qué ocurre cuando el ser humano deja de usar sus habilidades naturales de orientación y delega esa tarea por completo a una pantalla.
¿Qué es la memoria espacial y cómo funciona?
La memoria espacial es la capacidad del cerebro para registrar, almacenar y recuperar información sobre el entorno físico. Gracias a ella podemos recordar cómo llegar a casa, ubicar puntos de referencia o tomar atajos.
Esta función está relacionada con el hipocampo, una estructura cerebral clave en la memoria y la navegación. Investigaciones del University College London, lideradas por la neurocientífica Eleanor Maguire, demostraron que los taxistas de Londres, quienes deben memorizar miles de calles, tienen un hipocampo más desarrollado que el promedio.
Además, estudios publicados en revistas como Nature Communications han evidenciado que el uso de GPS reduce la actividad de regiones cerebrales asociadas a la planificación y la orientación. El cerebro deja de “trabajar” cuando solo sigue instrucciones. En términos simples, el GPS sirve de guía, pero no siempre enseña el camino.
Las siete señales de que el GPS podría estar afectando tu memoria espacial
Según el análisis académico de la Universidad de San Buenaventura, estas son las señales de alerta que debes tener en cuenta:
- Usar el GPS incluso en trayectos que ya conoces.
- Dificultad para regresar sin ayuda digital.
- No poder explicar cómo llegar a un lugar recién visitado.
- Desorientarse con pequeños cambios en la ruta.
- Problemas para ubicarse al salir de centros comerciales o parqueaderos.
- Llegar a un destino, pero no recordar el camino de vuelta.
- Sensación de bloqueo ante desvíos o imprevistos.
Estos comportamientos indican una menor participación activa del cerebro en el proceso de orientación, lo que con el tiempo puede debilitar esta habilidad.
Diversos estudios explican que el problema no son las aplicaciones de GPS en sí, sino su uso excesivo. Investigaciones de la University of Tokyo y la McGill University han encontrado que las personas que navegan activamente (tomando decisiones por sí mismas) activan más el hipocampo que aquellas que solo siguen indicaciones. El cerebro funciona como un “músculo”: si no se usa, pierde capacidad.
Recomendaciones para cuidar y fortalecer la memoria espacial
No es necesario dejar de usar estas aplicaciones, sino equilibrarlas con hábitos que estimulen el cerebro. Estas son algunas recomendaciones:
- Intentar memorizar rutas antes de usar el GPS.
- Observar puntos de referencia como edificios, parques o señales.
- Practicar recorrer trayectos conocidos sin ayuda digital.
- Cambiar de rutas ocasionalmente para estimular la orientación.
- Explicar direcciones a otras personas sin mirar el celular.
- Usar mapas físicos o mentales en lugar de depender siempre de la app.
- Mantener la atención en el entorno y no solo en la pantalla.
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