Una nueva investigación publicada en las Actas de la Academia Nacional de Ciencias sugiere que la Tierra podría albergar hasta 20 millones de especies de insectos, entre dos y tres veces más de lo que la comunidad científica había aceptado hasta ahora. El estudio, basado en análisis de ADN y modelos estadísticos, estima que solo en el Área de Conservación Guanacaste, en Costa Rica, podrían existir cerca de 333.000 especies, cuando el muestreo directo solo identificó 53.945.
Metodología del estudio
Los científicos analizaron más de 1,6 millones de ejemplares recolectados en el Área de Conservación Guanacaste, una región que alberga bosques secos, bosques nubosos y selvas tropicales, considerada uno de los lugares con mayor biodiversidad del planeta. Cada insecto fue identificado mediante códigos de barras de ADN, técnica que permite distinguir especies comparando pequeñas secuencias de su material genético, incluso cuando son muy parecidas físicamente. En total, se identificaron 53.945 especies en las muestras.
Para estimar las especies no detectadas, el equipo recurrió a un grupo de insectos particularmente diverso: las pequeñas avispas parasitoides de la subfamilia Microgastrinae. Estas avispas ponen sus huevos dentro de orugas y, cuando las larvas se desarrollan, matan al hospedador. Los investigadores no solo capturaron estas avispas con trampas, sino que también recolectaron miles de orugas silvestres y las criaron en laboratorio hasta que emergieron los parasitoides que vivían en su interior. Esa estrategia permitió descubrir numerosas especies que nunca habían caído en las trampas y calcular cuánto estaba subestimando el muestreo convencional la diversidad real.
Factor de submuestreo y extrapolación global
Con esa información construyeron un “factor de submuestreo”, una estimación de cuántas especies permanecen ocultas por cada especie detectada. Al aplicar ese factor al conjunto completo de insectos estudiados en Costa Rica, estimaron que solo en el Área de Conservación Guanacaste podrían existir cerca de 333.000 especies de insectos, en lugar de las 54.000 detectadas.
El siguiente paso fue extrapolar esa información al resto del planeta. Compararon la biodiversidad de Guanacaste con la de otros grupos biológicos (como árboles y diferentes tipos de animales) cuya distribución global es mejor conocida. A partir de esas relaciones desarrollaron modelos estadísticos que proyectaron cuántas especies de insectos podría albergar toda la Tierra. Su estimación más conservadora concluye que existen entre 14 y 20 millones de especies de insectos. Incluso, utilizando otros modelos menos conservadores, la cifra podría acercarse a 30 millones de especies, aunque los autores prefieren presentar el rango inferior como una estimación mínima.
Implicaciones para la conservación
“Siempre existe un gran debate sobre cuánta vida hay en nuestro planeta, y el argumento que esgrimimos nosotros, como conservacionistas, es que si no sabes lo que tienes, ¿cómo puedes gestionarlo?”, señaló Robert Puschendorf, uno de los autores del estudio e investigador de la Universidad de Plymouth, citado en una nota de prensa. “No podemos proteger a las especies si no sabemos que existen, por lo que para poder comprender la biodiversidad de nuestro planeta, es importante saber cuántas hay”, agregó Laura Melissa Guzman, profesora del Departamento de Entomología de la Facultad de Agricultura y Ciencias de la Vida de la Universidad Cornell y autora principal del artículo.
Si estas cifras son correctas, el estudio sugiere que la inmensa mayoría de las especies de insectos aún no ha sido descrita por la ciencia. También implica que muchas podrían desaparecer antes de ser descubiertas, en un contexto de pérdida acelerada de hábitats, cambio climático y disminución de las poblaciones de insectos documentada en distintas regiones del mundo. “Nuestros resultados apuntan a un gran número de insectos no descritos, aquellos sin nombre”, dijo Guzmán. “Con los informes recientes sobre la disminución de las poblaciones de insectos, podría haber muchas especies en declive que ni siquiera hemos descubierto”.
Los autores destacan que el hallazgo cambia la forma en que entendemos la biodiversidad terrestre y tiene implicaciones para la conservación, porque sugiere que el número de especies que podrían estar en riesgo de extinción es mucho mayor de lo que se creía. En otras palabras, la riqueza biológica del planeta sería mucho más vasta y también más vulnerable de lo que indican las estimaciones actuales.



