La construcción de una rampa de acceso en el Colegio La Candelaria, sede La Concordia, ha reavivado la controversia en Bogotá. Aunque el proyecto fue contratado para mejorar la movilidad y accesibilidad de cerca de 1.400 estudiantes y decenas de docentes, la obra registra apenas un 2,69 % de ejecución y continúa suspendida.
Denuncia de la concejal Diana Diago
La situación fue denunciada por la concejal del Centro Democrático, Diana Diago, quien cuestionó los retrasos acumulados en una intervención que ronda los COP 1.500 millones y que originalmente debía estar terminada en agosto de 2025. Según la cabildante, el contrato de obra No. 486 de 2024, adjudicado al Consorcio Candelaria Duoval por la Empresa de Renovación y Desarrollo Urbano de Bogotá (RenoBo), presenta problemas relacionados con estudios y diseños, ajustes técnicos y trámites pendientes para modificar la licencia de construcción.
“A quién se le ocurre contratar una obra con estudios y diseños incompletos. Hoy son casi 1.400 estudiantes y más de 70 profesores quienes pagan las consecuencias”, afirmó la cabildante.
Múltiples suspensiones desde 2025
Según documentos contractuales conocidos por este diario, el proyecto ha enfrentado múltiples interrupciones desde su inicio. El contrato fue suspendido por primera vez en abril de 2025 durante 90 días. Posteriormente registró nuevas suspensiones entre agosto y octubre de 2025, entre diciembre de 2025 y febrero de 2026, y una cuarta suspensión que se extendió hasta abril de este año. Los informes de interventoría indican que, con corte al 22 de febrero de 2026, el avance físico del proyecto era apenas del 2,69 %.
“No estamos hablando de simples cifras. Nos referimos a cientos de niños que siguen sin condiciones adecuadas para movilizarse dentro de su colegio. Lo mínimo es poder acceder a la edificación y hoy la rampa está en veremos”, agregó la concejal.
Testimonio de una madre de familia
La preocupación también es compartida por algunas familias de la institución. Melissa Mendoza, madre de dos estudiantes del colegio, asegura que la comunidad educativa lleva varios años esperando una solución para garantizar el acceso a algunas zonas de la sede y que las alternativas planteadas han cambiado con el tiempo. “Primero nos dijeron que iba a ser una escalera, luego un ascensor y finalmente una rampa. Nos prometieron que estaría lista en mayo de este año, pero después nos informaron que los contratos se habían vencido y que había cambios en el personal encargado del proyecto”, relató.
Según la acudiente, la espera se remonta incluso a antes de la firma del actual contrato. “Este colegio fue reconstruido y llevamos cerca de seis años esperando cómo subir al tercer piso porque no hay acceso. Después dijeron que había que hacer estudios de suelo y nuevos trámites. Mientras tanto, seguimos esperando”, señaló. Mendoza también cuestionó el estado actual de la intervención y asegura que, pese al tiempo transcurrido, en el lugar donde debería construirse la rampa aún no se evidencian avances significativos. “Si uno va hoy, lo que encuentra es un socavón. A no ser que yo esté ciega y no vea bien, allí no se ven obras”, afirmó.
Respuesta de RenoBo
Frente a los cuestionamientos, la Empresa de Renovación y Desarrollo Urbano de Bogotá (RenoBo), entidad encargada de ejecutar el proyecto por delegación de la Secretaría de Educación, aseguró a El Espectador que la obra permanece suspendida mientras la Curaduría Urbana No. 2 aprueba una modificación a la licencia de construcción. Según la entidad, el proyecto busca construir una rampa de acceso y obras complementarias para mejorar las condiciones de accesibilidad, inclusión y movilidad de la comunidad educativa, permitiendo el ingreso a las áreas deportivas ubicadas en la cubierta del bloque 9 de la institución.
RenoBo explicó que durante la ejecución se realizaron exploraciones complementarias en el terreno que evidenciaron la necesidad de ajustar los diseños de cimentación inicialmente previstos. Por esta razón, fue necesario tramitar una modificación de la licencia de construcción antes de continuar con las actividades. La entidad señaló además que, a través de la Secretaría de Educación, adelantó solicitudes de aclaración y complementación de los diseños, y que posteriormente radicó ante la Curaduría Urbana la documentación necesaria para obtener la modificación de la licencia. Según indicó, desde entonces ha atendido de manera permanente los requerimientos técnicos y administrativos exigidos dentro del trámite.
RenoBo informó que actualmente el proyecto registra un avance físico del 2,69 % y un avance financiero del 2,11 %. Asimismo, precisó que el pasado 26 de mayo de 2026 el contrato fue suspendido nuevamente por el tiempo requerido para que la Curaduría resuelva la solicitud de modificación de licencia.
RenoBo rechaza señalamientos de retraso
La empresa rechazó señalamiento de retraso contractual. “La suspensión de la obra obedece exclusivamente a la necesidad de obtener la modificación de la licencia de construcción. No se configura un retraso acumulado en la ejecución contractual, toda vez que las suspensiones han sido formalmente suscritas conforme a las condiciones previstas en el contrato y su anexo técnico”, indicó la entidad.
Frente a las críticas por las afectaciones a la comunidad educativa, RenoBo sostuvo que las actividades del proyecto se desarrollan en un área independiente y aislada de las zonas de uso cotidiano del colegio, por lo que, según la entidad, las suspensiones no han afectado el funcionamiento normal de la institución ni las condiciones de acceso y permanencia de estudiantes, docentes y personal administrativo. La empresa agregó que no se han aprobado adiciones presupuestales al contrato y que la reactivación de las obras dependerá exclusivamente de la aprobación de la modificación de la licencia. Una vez se obtenga ese acto administrativo, se pondrá en marcha un nuevo cronograma cuya duración estimada será de seis meses.
Finalmente, RenoBo aseguró que mantiene su compromiso con la entrega de una infraestructura segura y ajustada a los estándares técnicos exigidos, y reiteró que las decisiones adoptadas durante el desarrollo del proyecto han buscado garantizar la correcta ejecución de la obra antes de ponerla al servicio de la comunidad educativa. Lo cierto es que, más de un año después de iniciado el contrato y con un avance de apenas 2,69 %, la rampa sigue sin estar disponible y los cerca de 1.400 estudiantes continúan esperando la infraestructura prometida.



