El presidente electo Abelardo de la Espriella anunció este lunes un ultimátum de un mes para que los grupos armados al margen de la ley organicen su sometimiento al Estado de derecho. La advertencia fue realizada durante la ceremonia de entrega de la credencial que lo acredita como nuevo mandatario, celebrada en Bogotá.
Mensaje contundente a los grupos ilegales
“A esas personas que intimidan al pueblo mediante el caos y la violencia. A esas personas que están al margen de la ley, un mensaje. Disponen de un mes para entrar en razón y organizar. Disponen de un mes para organizar su sometimiento al estado de derecho”, indicó De la Espriella.
El pronunciamiento se da en un contexto donde, durante el Congreso anterior, tanto el Gobierno saliente como varios legisladores intentaron impulsar una ley de sometimiento para grupos armados, pero ninguna de las iniciativas prosperó.
Fin de las concesiones y la convivencia con el crimen
De la Espriella fue enfático al señalar que en su gobierno solo imperará la ley y no habrá ofertas para los grupos armados. “No habrá ofertas generosas ni concesiones inaceptables como las que recibieron del régimen que está llegando a su fin. La convivencia del actual gobierno con el crimen organizado es asqueante y vergonzoso. En la era del Tigre se acabó. La ley, y solo el imperio de la ley”, afirmó.
Durante su campaña y en su programa de Gobierno, el presidente electo ha manifestado que no llevará a cabo negociaciones de paz. Esto genera incertidumbre sobre el futuro de iniciativas como la recién instalada Zona de Ubicación Temporal (ZUT) con la disidencia de Mendoza en Putumayo, que por decreto tiene vigencia hasta el 25 de diciembre.
Contexto y perspectivas
El ultimátum de De la Espriella marca un giro radical frente a la política de “Paz Total” del Gobierno de Gustavo Petro, que buscaba diálogos y acuerdos con diversos grupos armados. El nuevo mandatario ha prometido mano dura y el restablecimiento del orden público como prioridad de su administración.
La comunidad internacional y las organizaciones de derechos humanos estarán atentas a cómo se implementará esta política de sometimiento, especialmente en regiones donde los grupos armados tienen fuerte presencia. Por ahora, el reloj corre para que estos grupos decidan su futuro.



