El mismo día en que Abelardo de la Espriella recibió su credencial como presidente electo de Colombia, las disidencias del Frente 36, bajo el mando de alias 'Calarcá', lanzaron un ataque armado en la Troncal de Occidente, justo después de que el mandatario les diera un ultimátum de un mes para someterse a la justicia.
Explosivos y cierre de la vía
Los disidentes instalaron varios artefactos explosivos en la vía que conecta Medellín con la Costa Caribe, lo que obligó al cierre total del tramo por más de 12 horas. La Fuerza Pública acudió al sector La Paulina, en el municipio de Valdivia, para realizar la detonación controlada de los artefactos. Durante el procedimiento, los uniformados fueron hostigados con disparos, aunque no se reportaron heridos.
El brigadier general Eduardo Arias, comandante de la Séptima División, informó: “Fueron desactivados dos cilindros, los cuales habían sido colocados en la vía. Asimismo, se desactivaron dos artefactos explosivos más, los cuales estaban ubicados como trampas, donde podían haber caído la población civil y el personal que en este momento se encontraba desarrollando el procedimiento”.
Mensaje directo al presidente electo
Una vez restablecida la movilidad, con una fuerte presencia del Ejército Nacional, las autoridades encontraron un mensaje pintado en el suelo con pintura roja: “No comemos de Tigre ni de paramilitares”, una clara alusión a Abelardo De La Espriella, quien ha prometido una lucha frontal contra los grupos ilegales.
El presidente electo había reiterado minutos antes: “A todos los ilegales disponen de un mes para organizar su sometimiento al estado de derecho. En mi gobierno no habrá ofertas generosas ni concesiones inaceptables”.
Temor en la región
Este ataque ha generado zozobra en Valdivia y sus alrededores, donde los ataques armados en este corredor vial se han vuelto recurrentes. La comunidad teme que la promesa de mano dura del nuevo gobierno pueda escalar la violencia en la zona.



