El Servicio Geológico Colombiano (SGC) reportó un nuevo sismo en Colombia, esta vez en el departamento del Valle del Cauca. El temblor, de magnitud 3,8, tuvo su epicentro en el municipio de Dagua y ocurrió a las 3:31 de la madrugada del viernes 26 de julio. La profundidad fue superficial, de solo 23 kilómetros.
Zonas donde se sintió el temblor
En redes sociales, varias personas reportaron haber percibido el movimiento en localidades como Calima del Darién, Tuluá, Cali, Yumbo e incluso Pereira, en el vecino departamento de Risaralda. El SGC confirmó que el sismo fue sentido en varias poblaciones del Valle y zonas aledañas.
El último sismo perceptible registrado por el SGC en el Valle del Cauca había ocurrido el 17 de junio, con magnitud 3,9 y epicentro en Buga, también a una profundidad superficial de 27 kilómetros.
¿Por qué tiembla tanto en Colombia?
De acuerdo con el SGC, Colombia es un país sísmicamente activo debido a su configuración geológica y tectónica. En su territorio convergen las placas de Nazca, Sudamérica y Caribe, lo que genera sismos en la mayor parte del país. La entidad explica que “la mayoría de la actividad sísmica se concentra en la zona del Pacífico, debido a la subducción de la placa de Nazca debajo de la placa Sudamericana, lo que da lugar a la formación de la fosa submarina en el Pacífico y a la cadena volcánica de los Andes; la zona en la que la placa Caribe se subduce debajo de la placa Sudamericana; y la zona conocida como el Nido Sísmico de Bucaramanga”.
El municipio de Los Santos, en Santander, concentra el 60% de los sismos de Colombia. Esto se debe a que allí se encuentra el Nido Sísmico de Bucaramanga, una de las tres regiones en el mundo con una concentración inusual de actividad sísmica continua, junto con Vrancea (Rumania) y Hindu-Kush (Afganistán).
Se estima que, en promedio, ocurren 2.500 sismos al mes en el país. En los 30 años de monitoreo de la Red Sismológica Nacional, se han registrado casi 300.000 eventos sísmicos.
¿Es posible predecir un sismo?
No es posible predecir un sismo con antelación. Aunque la ciencia ha avanzado en la comprensión del movimiento de las placas tectónicas y en la identificación de zonas de alto riesgo sísmico, no existe una herramienta capaz de anticipar con certeza el momento, el lugar exacto y la magnitud de un terremoto. Los procesos que desencadenan un sismo son complejos y dependen de múltiples factores que varían incluso dentro de una misma región geológica.
Las aplicaciones móviles que alertan segundos antes de un sismo funcionan gracias a sistemas de alerta temprana, que no predicen el sismo, sino que detectan sus primeras señales en tiempo real. Estos sistemas identifican las ondas sísmicas iniciales (ondas P), que viajan más rápido y son menos destructivas, y envían una alerta antes de que lleguen las ondas más fuertes (ondas S), que son las que realmente sacuden el suelo.
Estos sistemas solo funcionan si hay una red de sensores cercana al epicentro y si el epicentro está lo suficientemente lejos del lugar donde se recibe la alerta, permitiendo ganar unos segundos valiosos. Países como México, Japón o Estados Unidos han desarrollado redes avanzadas que envían notificaciones a través de aplicaciones móviles o sistemas integrados en el teléfono. En algunos casos, esos segundos permiten a las personas protegerse, detener trenes, cerrar válvulas de gas o activar protocolos de emergencia.
Así que sí, funcionan, pero no como una predicción. Son una alerta reactiva en tiempo real, que depende del lugar donde ocurre el sismo, la distancia al epicentro y la infraestructura tecnológica disponible.



