En múltiples ocasiones se ha afirmado: "El momento más grande de la carrera de Shakira". Cien millones de discos vendidos, cuatro premios Grammy, quince estatuillas del Latin Grammy, cuatrocientos reconocimientos de todas las órdenes, veintiún récords Guinness, cuatrocientos veintidós millones de dólares recaudados en 'Las mujeres ya no lloran World Tour', la gira latina más exitosa de la historia: Shakira no se detiene y constantemente supera sus propias marcas. Sin embargo, el concierto gratuito que ofreció el sábado por la noche en Río de Janeiro, que congregó a más de dos millones de personas en la playa de Copacabana, constituye un espectáculo monumental que ha dejado al mundo asombrado.
Un encuentro con leyendas brasileñas
Resultó particularmente emotivo, como una muestra de gratitud hacia la cultura brasileña, el encuentro sobre el escenario con tres artistas legendarios: Sangalo, Caetano Veloso y María Bethânia. Rápidamente se viralizó un mensaje que la cantante pronunció entre interpretaciones: "Brasil tiene más de veinte millones de mujeres solteras, sin ayuda, que tienen que luchar cada día para sostener a su familia", declaró mientras recobraba el aliento y el público la aplaudía. "Yo soy una de ellas". Y la sensación de comunidad fue evidente cuando la artista se lanzó a exponer los llamados "mandamientos de una loba": una completa invitación al empoderamiento femenino.
Un repertorio inagotable
Pero, por supuesto, lo más sorprendente de todo, una vez más, fue la vitalidad de su repertorio, la fuerza de un talento que parece inagotable en esos conciertos que han recorrido el planeta. Cuando llegó el final del concierto, entre fuegos artificiales y los compases icónicos de 'Shakira: Bzrp Music Sessions, Vol. 53', quedó claro que su música les habla a millones y millones de personas de todos los idiomas: "Las mujeres ya no lloran, las mujeres facturan", coreaban todas esas caras redimidas por la energía de esa voz barranquillera que es una voz del mundo entero.
La sensación de comunidad fue clara cuando la artista se lanzó a exponer los llamados 'mandamientos de una loba': toda una invitación al empoderamiento femenino.



