En 2022, Gustavo Petro logró instalar la idea de que él era el cambio, pero no ganó por eso. Ganó porque el país quería cambio. Tanto cambio quería el país que pasó a segunda vuelta otro candidato que entendió la elección y también ofreció cambio, superando en las últimas semanas al continuista que apoyaba toda la clase política. Perdió porque en segunda vuelta dejó de representar el cambio por aceptar el apoyo de esa clase política, y de Álvaro Uribe, que representa el poder y el pasado.
La persistencia del cambio en las encuestas
Cuatro años después, con el gobierno cuestionado en varios indicadores —seguridad, economía, institucionalidad—, esa ecuación debería haberse agotado. Sin embargo, Iván Cepeda tiene en abril de 2026 prácticamente el mismo porcentaje que tenía Petro en las encuestas en abril de 2022. La pregunta es por qué. Creo que la respuesta está más en lo que hizo la oposición estos cuatro años que en lo que hizo Petro, lo que suena extraño porque solo se habla de Petro y no del antipetrismo.
El error de la oposición: 'Fuera Petro'
La única bandera de la oposición, que mantiene como principal oferta electoral, ha sido "Fuera Petro". Lo que es un suicidio narrativo porque esa no es una propuesta de futuro, sino de regreso al pasado. Sostiene que el problema es Petro, como si la gente no supiera que problemas como la salud y la inseguridad se han agravado durante Petro, pero fueron heredados de gobiernos anteriores, por lo que eliminar a Petro solo regresa las cosas al estado anterior, que no era mucho mejor. Especialmente los millones de ciudadanos a quienes les ha ido mejor con Petro temen retroceder a las épocas en que los beneficios no eran para ellos.
El gran error de la oposición es creer que cambio significa cambiar a Petro. Creer que el rechazo a Petro era equivalente al deseo de restauración. El rechazo a Petro, primero no es mayoritario como creían, y es más rechazo al desorden, a la polarización, a la incertidumbre. Pero ese mismo electorado no quiere regresar al desorden, polarización e incertidumbre de 2022. Para los ciudadanos a favor del cambio importa más qué hace el gobierno, a cómo lo hace, porque los beneficios tangibles están en el qué. Para la oposición pesa más el cómo porque le convienen la tecnocracia y la meritocracia.
Cepeda como símbolo de cambio
Cepeda lidera las encuestas porque sigue representando cambio y las mayorías siguen pidiendo cambio. La oposición nunca le ofreció al votante arrepentido de votar por Petro una salida digna. Nunca le dijo: "tenías razón en querer cambio, te fallaron por la ejecución, nosotros también buscamos objetivos de cambio pero lo haremos diferente". Le dice: "Te equivocaste, vuelve con nosotros". Para esos electores votar contra el cambio es muy difícil, y no encuentra cambio en la venganza, ni en el uribismo, ni en la equidistancia entre Petro y Uribe.
El dilema de la oposición
En 2022 Rodolfo Hernández compitió en primera vuelta con un discurso de cambio alternativo al de Petro, aprovechando esos anhelos que impulsaba Petro. Abelardo de la Espriella está tratando de imitar al Rodolfo de primera vuelta con su discurso contra "los de siempre", pero no tiene cómo evitar la misma trampa en segunda vuelta porque necesita los votos de Uribe. La oposición se le entregó a Uribe por falta de ideas, y al hacerlo no solo encumbró al anti Uribe —Iván Cepeda—, sino que enterró toda oferta de cambio.
Por Álvaro Forero Tascón



