En un movimiento que redefine las relaciones comerciales en Norteamérica, Estados Unidos anunció este miércoles que no extenderá el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) en su forma actual. La decisión, comunicada por el representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, mantiene el acuerdo vigente mientras se resuelven los diferendos pendientes, con una renovación anual automática a menos que una de las partes lo denuncie formalmente.
¿Qué es el T-MEC y cómo funciona?
El T-MEC es la versión actualizada del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), que estuvo en vigor desde 1994. Tras una renegociación entre 2017 y 2018, el nuevo tratado entró en vigor el 1 de julio de 2020. Su vigencia original es de 16 años, hasta 2036, con una cláusula de revisión que permite extenderlo seis años más, hasta 2042, si las tres partes se ponen de acuerdo. Esa revisión era la que estaba sobre la mesa esta semana y que Washington decidió no activar por ahora.
Frente al TLCAN original, el T-MEC introdujo cambios significativos. Exige que al menos el 75 % de las piezas de un automóvil se fabriquen en América del Norte para evitar aranceles, frente al 62,5 % del TLCAN. También incorpora reglas sobre comercio digital, protección de datos y derechos laborales. En 2024, el 83,1 % de las exportaciones mexicanas tuvieron como destino Estados Unidos.
Las negociaciones continuarán
Jamieson Greer anunció la decisión tras una videoconferencia con sus homólogos de México y Canadá. "Estados Unidos no aceptó renovar el T-MEC en su forma actual (...). Estados Unidos seguirá trabajando con México y Canadá para abordar las deficiencias del acuerdo y reducir nuestros déficits comerciales con estos países", señaló en un comunicado.
La decisión no sorprendió a nadie. A principios de mes, el presidente Donald Trump ya había dicho que no contemplaba renovar el pacto tal como está, a pesar de que él mismo impulsó su creación en 2020. Trump fue tajante: Estados Unidos "no necesita nada" ni de Canadá ni de México, mientras que esos países necesitan "muchas cosas" de su país.
Del otro lado, la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, se mostró optimista: "No es que hoy se vaya a acabar el tratado, ni mucho menos", dijo a periodistas. Su secretario de Economía, Marcelo Ebrard, añadió: "En cualquier momento, si las tres partes se ponen de acuerdo, se puede prolongar otros 16 años".
Lo que está en juego para la industria
El T-MEC cubre un mercado de cerca de 2 billones de dólares y más de 510 millones de consumidores. Matt Blunt, presidente del American Automotive Policy Council, defendió la integración actual: "La integración económica norteamericana permite enormes ventajas competitivas para la región", dijo este miércoles, según AFP. Sin embargo, Brian Bryant, del gremio de la industria aeronáutica, marcó distancia: el T-MEC "no debería simplemente prorrogarse tal como está", afirmó a la misma agencia.
Un alto funcionario estadounidense señaló que los déficits comerciales son una preocupación clave, junto con las oportunidades de acceso a los mercados de Canadá y México. Mencionó tensiones en áreas como los productos lácteos y el maíz, y fue enfático en que los tres países no deberían esperar diez años para cerrar sus diferencias. "Creo que necesitamos llegar a una conclusión rápidamente, si es posible", dijo.
Ebrard, por su parte, se mostró conciliador: "No hay una diferencia que yo identifique sustantiva o suficiente como para que no la podamos resolver, no la veo. Si no la hay, pues tratemos de resolver lo que tenemos pendiente".
De fondo, Trump se ha mostrado más cauto con este acuerdo desde que firmó pactos comerciales recíprocos con otros países latinoamericanos en diciembre del año pasado, que aplican reglas estrictamente iguales entre los socios, algo que el T-MEC no exige. Por ahora, lo único concreto es que Estados Unidos y México ya tienen fecha para su próxima ronda de negociaciones, el 20 de julio. Con Canadá, en cambio, ni siquiera hay un día marcado en el calendario.



