A un mes de que Gustavo Petro termine su mandato el 7 de agosto de 2026, la ejecución del Plan Nacional de Desarrollo (PND) 2022-2026 apenas alcanza el 72,48%, según el sistema Sinergia del Departamento Nacional de Planeación (DNP), con corte al 31 de mayo de 2026. Esta cifra está por debajo del umbral del 75% que se considera mínimo para una gestión aceptable.
Rezago en sectores clave
El informe del DNP revela que más de 12 de los 25 sectores económicos están por debajo del 75% de ejecución. Entre los más rezagados se encuentran Interior y Gobierno con 40,7%, Hacienda y Crédito Público con 56,21%, Vivienda, Ciudad y Territorio con 58,52%, Transporte con 58,74%, Agricultura y Desarrollo Rural con 61,16%, Igualdad y Equidad con 61,53%, Salud y Protección Social con 61,57%, Estadísticas con 63,74%, Presidencia con 64,08%, Planeación Nacional con 64,81%, Minas y Energía con 64,92% e Inclusión Social y Reconciliación con 68,28%.
En contraste, los sectores que superan el umbral incluyen Educación (73,27%), Tecnologías de la Información (81,7%), Función Pública (85,07%), Relaciones Exteriores (85,91%), Ambiente y Desarrollo (88,56%), Defensa (88,92%), Comercio, Industria y Turismo (91,43%), Ciencia, Tecnología e Innovación (91,45%), Trabajo (91,69%), Justicia y Derecho (93,51%), Cultura (94,91%), e Inteligencia y Deporte y Recreación (100% cada uno).
Comparación histórica
Lorena Gutiérrez, decana de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad de San Buenaventura, Bogotá, explicó que el punto de referencia para un PND exitoso suele estar por encima del 80% al cierre del mandato. “Un plan que termina por debajo de 75% entra en zona de rezago; uno entre 75% y 85% muestra cumplimiento aceptable; y uno superior a 85% es un cierre robusto”, afirmó.
Como antecedente, el PND 2018-2022 del gobierno Duque registraba un avance cercano al 70% en febrero de 2022, seis meses antes del cierre. En el gobierno Santos (2010-2014), el avance por pilares osciló entre 74,7% y 96%, con un promedio de 81%.
Gravedad del rezago
Gutiérrez señaló que “el dato es menor: significa que la administración llega al final por debajo del umbral mínimo que suele separar un rezago manejable de una ejecución débil”. Agregó que “el Gobierno no se está quedando corto por falta de hoja de ruta, sino por falta de velocidad para convertir esa hoja de ruta en resultados medibles”.
El PND 2022-2026, aprobado mediante la Ley 2294 de 2023, estimó inversiones públicas por $1.154,8 billones a precios constantes de 2022. La baja ejecución debilita la credibilidad de la planeación pública y afecta la calidad del gasto en un contexto de restricciones fiscales.
Indicadores por pilares
Por pilares estratégicos, el avance es: ordenamiento del territorio alrededor del agua (57,03%), convergencia regional (64,29%), actores diferenciales para el cambio (66,01%), estabilidad macroeconómica (67,95%), derecho humano a la alimentación (75,24%), transformación productiva (77,29%), seguridad humana y justicia social (77,91%), y paz total e integral (82,05%).
“El problema no es que falten unos puntos porcentuales para llegar a 75%. El problema es lo que representan esos puntos: proyectos que no alcanzaron madurez, programas que no escalaron, obras que no despegaron, metas sociales que quedaron abiertas y políticas públicas que probablemente tendrán que ser reprogramadas por el próximo gobierno”, advirtió Gutiérrez.



