La profesora Sandra Vilardy, doctora en Ecología de la Universidad de los Andes, ha seguido de cerca las campañas presidenciales en Colombia. Conoce bien las diferencias, semejanzas y ausencias ambientales en las propuestas de Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella. Aunque el próximo gobernante enfrentará un país dividido, Vilardy confía en que es posible un acuerdo nacional en torno al ambiente. Según ella, será la única manera de hacer frente al primer gran desafío: un fenómeno de El Niño mucho más intenso que los recientes. Espera que el ganador tenga la grandeza de hacer un "llamado nacional" que una a diferentes posturas políticas, incluyendo comunidades indígenas, sector empresarial, autoridades locales, sociedad civil y academia.
Prioridades urgentes para el próximo presidente
Vilardy señala que, independientemente de quién gane, las prioridades ambientales deben incluir la preparación para El Niño, que según indicadores oceanográficos y atmosféricos, será récord en intensidad y duración. Esto afectará la producción agrícola, la generación hidroeléctrica y la salud pública. La profesora insta a un acuerdo nacional para enfrentar estos efectos, con solidaridad entre sectores.
Otro punto clave es la reconfiguración de confianzas. Colombia ha avanzado en institucionalidad ambiental y en el reconocimiento de comunidades locales e indígenas. "Retroceder no es una opción", afirma, y llama al próximo presidente a convocar un trabajo conjunto.
Posibilidad de un acuerdo nacional en medio de la polarización
Vilardy observa que ambas campañas reconocen la importancia de la naturaleza, pero con enfoques distintos. La de Cepeda enfatiza el papel de los pueblos indígenas y el trabajo comunitario, aunque con poca definición de instrumentos. La de De la Espriella desarrolla instrumentos económicos para mejorar las finanzas del sector ambiental, pero con una mirada más tecnocrática.
Con la llegada de El Niño, cualquiera de los dos necesitará reconocer a los otros sectores. La agenda ambiental no está solo en el capítulo ambiental de los programas, sino en las agendas productivas, mineras, agrícolas y de infraestructura. Temas como el fracking dividen claramente: Cepeda lo rechaza, De la Espriella lo promueve.
Puntos en los que no se puede retroceder
Colombia ha sido innovador en temas ambientales: reconocimiento de la biodiversidad, economía circular, participación comunitaria e instrumentos económicos. Vilardy destaca que no se puede retroceder en el papel de la biodiversidad y el agua como elementos fundamentales de la economía productiva. Tampoco en la adaptación climática, ni en la gobernabilidad de territorios cooptados por economías ilegales, donde se ha ganado confianza con la gente.
Además, la institucionalidad ambiental (Constitución verde, Sistema Nacional Ambiental) debe fortalecerse, no disminuirse. La naturaleza subsidia la economía, y si no se mantiene ese capital natural, será un reto en tiempos climáticos. Finalmente, hay que avanzar en un nuevo sector económico basado en innovación, biodiversidad y economía circular, como el aprovechamiento de residuos sólidos y la bioeconomía.
El gran ausente en las propuestas
Para Vilardy, el gran ausente es el fortalecimiento institucional. El sector ambiental tiene menos de 6.000 funcionarios, frente a los 21.000 del Ministerio de Agricultura. "Tenemos estrangulado al sistema", dice, y advierte que ambas campañas quieren simplificarlo, lo cual no es realista.
El agua y la adaptación climática también están ausentes. En la campaña de De la Espriella se mencionan los océanos, pero falta una mirada integral del agua. En la de Cepeda, el agua aparece ligada a territorios, pero de forma ambigua. El cambio climático no está presente con la urgencia necesaria.
Análisis de las propuestas de De la Espriella
Vilardy valora que aparezcan temas ambientales y el énfasis en instrumentos económicos y conservación. Sin embargo, al contrastarlos con las posturas mineras y energéticas, encuentra incoherencias en la apuesta general.
Análisis de las propuestas de Cepeda
Destaca el énfasis en pueblos indígenas y el reconocimiento de las Entidades Territoriales Indígenas como autoridades ambientales. También valora que recoja avances del gobierno actual en cuidadores del territorio y economía basada en biodiversidad, aunque con vacíos por desarrollar. Encuentra mayor coherencia general en su programa.
Posición frente al fracking
Vilardy considera el fracking un "canto de sirenas" que no resolverá la crisis fiscal de inmediato. Propone invertir los recursos de los pilotos en energías alternativas para la transición energética, en lugar de arriesgarse con una tecnología con riesgos ambientales. "Es como vender el riñón para hacer diálisis al otro riñón", compara.
Esperanza en un acuerdo nacional
A pesar de la polarización, Vilardy confía en la inteligencia colectiva y la sociedad civil. "El Niño nos va a arrinconar, y ahí vamos a encontrar un espacio para unirnos", dice. Invita a tender puentes desde la academia y las organizaciones para tener conversaciones difíciles con altura y respeto.



