Este jueves finalizan las sesiones ordinarias del Congreso de Colombia, cerrando un cuatrienio caracterizado por un fuerte choque institucional con el primer gobierno de izquierda en la Casa de Nariño, representado por Gustavo Petro. Escándalos de corrupción y constantes disputas judiciales marcaron la agenda política, pero también se logró la aprobación de aproximadamente 320 leyes.
Un balance agridulce para el gobierno
Por primera vez, un mandatario de izquierda llegó a la Presidencia con un programa que prometía cambios estructurales en salud, educación y redistribución de la tierra. Sin embargo, el balance del gobierno es agridulce. En la última semana de sesiones, la jurisdicción agraria se hundió en la Cámara y el Ministerio de la Igualdad perdió margen de maniobra para su subsistencia, producto de una ruptura de relaciones con el Legislativo que se prolongó por más de ocho meses.
Estrategia de consulta popular y desgaste
La estrategia del gobierno de acudir a una consulta popular para presionar la aprobación de la reforma laboral generó un desgaste que el Congreso cobró meses después. La elección de Carlos Camargo como nuevo magistrado de la Corte Constitucional fue una derrota significativa para la Casa de Nariño. Según el ministro del Interior, Armando Benedetti, desde el 3 de septiembre el presidente Petro decidió alejarse del Congreso, dejando las decisiones en manos de los 293 legisladores, quienes no cedieron en proyectos clave como la jurisdicción agraria, la ley de culturas y la prohibición del fracking.
Proyectos aprobados y acuerdos entre bancadas
A pesar de las diferencias, más de una treintena de proyectos de origen parlamentario vieron la luz verde tras semanas de estancamiento. Iniciativas como la erradicación de la mutilación genital femenina, la ley Jineth Bedoya, el refuerzo contra la trata de personas y la ley nuclear están próximas a convertirse en leyes. Los acuerdos entre bancadas fueron clave, incluso en medio de la campaña presidencial y la dificultad para conformar quórum.
El "acuerdo nacional" y sus altibajos
El cuatrienio comenzó con un gobierno de conciliación que tuvo como aliados a la Alianza Verde, liberales, conservadores y La U, bajo la promesa de un "acuerdo nacional". Entre las victorias iniciales estuvieron la reforma tributaria del ministro José Antonio Ocampo, que recaudó COP 20 billones gravando al sector extractivo y a los mega ricos; la ley de Paz Total para negociar con el Eln y disidencias; la creación del Ministerio de la Igualdad; el Plan Nacional de Desarrollo; la ratificación del Acuerdo de Escazú; y la primera parte de la ley agraria.
La ruptura con los partidos tradicionales
Los problemas comenzaron a los ocho meses, cuando los líderes del liberalismo, conservadurismo y La U marcaron "líneas rojas" sobre la reforma a la salud, negándose a eliminar el modelo mixto y replantear el papel de las EPS. Petro no cedió, iniciando un divorcio con los partidos tradicionales que aún estaban en su coalición. El presidente provocó un remezón ministerial y buscó el voto "uno a uno" de los congresistas, estrategia liderada por el entonces ministro del Interior, Luis Fernando Velasco.
El escándalo de la Ungrd
Esta estrategia terminó con un efecto colateral que manchó al gobierno: el saqueo a la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo (Ungrd) por parte de los exdirectivos Olmedo López y Sneyder Pinilla. Se conoció que, con ayuda de la consejera Sandra Ortiz, habrían entregado a los presidentes del Senado, Iván Name, y de la Cámara, Andrés Calle, entre COP 3.000 millones y COP 1.000 millones para agilizar la reforma a la salud y la pensional. Name y Calle terminaron en la cárcel; Velasco y el exministro de Hacienda, Ricardo Bonilla, estuvieron tras las rejas pero salieron por vencimiento de términos. El prófugo Carlos Ramón González, exdirector del Dapre, también está implicado, junto a varios congresistas en indagatoria.
La estocada final a la reforma a la salud
La confrontación aumentó y el escándalo sentenció la reforma a la salud, proyecto insignia del gobierno. El 3 de abril de 2024, la Comisión Séptima del Senado archivó la iniciativa con 9 votos a favor y 5 en contra. Sin embargo, Petro logró una victoria en junio de 2024 con la aprobación de la reforma pensional mediante un "pupitrazo" en la Cámara, que acogió el texto del Senado sin modificaciones. Esta reforma está ahora en vilo ante la Corte Constitucional.
La llegada de Juan Fernando Cristo y Armando Benedetti
Los ruidos alrededor de la reforma a la salud y el escándalo de la Ungrd llevaron a la salida de Velasco y la llegada de Juan Fernando Cristo, quien buscó revivir la reforma a la salud, lograr la aprobación de la reforma laboral y sacar adelante la jurisdicción agraria y la ley de competencias. Solo la agraria tuvo avances. Siete meses después, Cristo fue reemplazado por Armando Benedetti, quien evacuó la segunda reforma a la salud de la Cámara y puso al Congreso entre la espada y la pared. Ante el bloqueo de la reforma laboral en la Comisión Séptima, Benedetti propuso una consulta popular que rompió relaciones pero abrió un nuevo diálogo.
Balance final y renovación del Congreso
La actividad legislativa fue similar a la del Congreso de Iván Duque: 320 leyes aprobadas entre 2022 y la fecha, frente a 332 del periodo anterior. La cifra podría aumentar con las iniciativas que esperan la firma presidencial. Más del 60 % del Congreso fue renovado en las elecciones del 8 de marzo. El Pacto Histórico mantuvo la bancada mayoritaria, pero el Centro Democrático recuperó terreno. Los partidos tradicionales perdieron representación pero seguirán siendo bisagra. La administración Petro aún tiene posibilidades de extender su legado entre el 20 de julio y el 7 de agosto, cuando la Casa de Nariño reciba a su nuevo inquilino.



