Un sector disidente de la Alianza Verde presentó un documento ante la dirección del partido para desmarcarse de la decisión de respaldar la candidatura presidencial de Iván Cepeda, del Pacto Histórico. La medida surge luego de que el grupo mayoritario advirtiera sobre posibles demandas por doble militancia.
Firmantes y postura
Entre los firmantes se encuentran la representante Catherine Juvinao y el concejal Julián Sastoque, quienes hacen parte de la campaña de la exalcaldesa de Bogotá Claudia López. En el documento, apelan a la objeción de conciencia para disentir de la decisión mayoritaria y ratifican su rechazo al gobierno de Gustavo Petro, así como su apoyo a la Constitución.
División interna
La división en el partido se ha intensificado, especialmente después de que el grupo del gobernador de Boyacá, Carlos Amaya, tomara el control. Tras la aprobación del acuerdo programático —con 34 votos a favor, tres en contra y una abstención—, se realizó un evento de adhesión a la campaña. Allí, la copresidenta Carolina Espitia advirtió sobre posibles sanciones internas.
“Somos respetuosos de la diversidad, pero el partido ha tomado una decisión institucional y se acogerán a las sanciones que el partido establece dentro de sus estatutos”, afirmó Espitia.
Otras figuras disidentes
Otras figuras también se han desmarcado, como la representante Katherine Miranda, quien anunció su respaldo a Paloma Valencia antes de que se aprobara el acuerdo programático. Asimismo, un grupo que apoya a Sergio Fajardo enfrenta dificultades para materializar ese respaldo.
“En contravía de la tradición del partido Verde de dar libertad a sus militantes entre candidatos de centro y centroizquierda, las mayorías gobiernistas nos negaron la posibilidad de apoyar a Claudia López y a Sergio Fajardo e impusieron a Iván Cepeda. Me aparto de esta decisión”, declaró Juvinao.
Posición del sector mayoritario
El sector mayoritario sostiene que la decisión fue tomada mediante procesos democráticos y que una mayoría respalda a Cepeda. No obstante, en otros partidos como La U se ha permitido la objeción de conciencia para desmarcarse del respaldo colectivo.



