La emblemática Ciénaga de la Virgen, pulmón y despensa hídrica del Caribe colombiano, enfrenta una sentencia de muerte por acción humana: rellenos y contaminación. Un fallo del Juzgado Segundo Penal del Circuito Especializado de Cartagena, emitido el 23 de abril de 2026, revela que mientras mafias de tierras rellenan el cuerpo de agua con escombros y talan manglares, las autoridades se enredan en trámites burocráticos.
Falsas posesiones ancestrales
El fallo, respuesta a una tutela de la Procuraduría, indica que sectores como La Boquilla, Tierra Baja y Puerto Rey han sufrido transformación agresiva por invasiones y rellenos. La Fiscalía identificó dinámicas organizadas donde estructuras delictivas instrumentalizan a poblaciones vulnerables, invocando falsas posesiones ancestrales para legalizar invasiones en territorios inalienables. El Ecobloque Marino Costero, creado para defender el ecosistema, no ha dado resultados. El despacho calificó el daño como visible, constante y a menudo irreversible.
“Hoy los pescadores regresan de sus faenas, pero no pueden vender el pescado porque los consumidores dicen que tiene mal sabor o está contaminado. Esto no es solo un problema ambiental, es de dignidad y supervivencia”, denuncia Gloria Esther Sánchez, del Consejo Comunitario de Villa Gloria.
Cifras de una tragedia anunciada
El expediente judicial muestra datos de la Dirección General Marítima (DIMAR): 315 informes de ocupación entre 2000 y 2025, con 245 en la última década, evidenciando una frecuencia sin precedentes. Las intervenciones ilegales han devastado hasta 83.860 metros cuadrados en zonas de bajamar en un solo sector. La respuesta institucional es insuficiente: la Alcaldía Local solo ha emitido resoluciones de restitución en 3 de 17 casos críticos recientes.
¿Quién responde ante estas invasiones?
La tutela evidencia una falla generalizada en el Sistema Nacional Ambiental (SINA). Las entidades accionadas desplegaron defensas para eludir responsabilidad: la Alcaldía Mayor de Cartagena argumentó que la facultad de demolición está delegada en las Alcaldías Locales; Cardique admitió el daño con drones pero alegó falta de funciones policivas; la Policía Metropolitana dijo actuar solo como apoyo operativo; y la Alcaldía Local de la Virgen y Turística denunció insuficiencia estructural de talento humano y falta de maquinaria.
Una tutela para salvar el futuro
Ante la parálisis institucional, el juez determinó que la tutela es procedente. Aunque existen mecanismos como la Acción Popular, la urgencia de evitar un perjuicio irremediable obliga a la intervención del juez constitucional. El fallo destaca que el tiempo de la justicia ordinaria sería el tiempo de la muerte de la ciénaga. El juzgado vincula esta crisis con la vida digna y los derechos de las generaciones futuras. La presencia de niños y mujeres gestantes en zonas invadidas es otra alerta. “Lo que hoy se pierde bajo capas de cemento y basura es el patrimonio hídrico de quienes aún no han crecido”, señala el documento.
El reto ahora es pasar del papel a la acción. Sin un presupuesto real para la Secretaría de Infraestructura y sin una articulación que supere el traslado de expedientes, la Ciénaga de la Virgen seguirá siendo escenario de un crimen ambiental a plena vista.



