Organizaciones defensoras de la libertad de prensa han exigido a las disidencias de las Farc que entreguen el cuerpo del periodista Mateo Pérez Rueda, quien desapareció en el municipio de Briceño, Antioquia. A pesar de que fuentes locales confirmaron su muerte el jueves 7 de mayo, las autoridades aún no han localizado sus restos.
Reporteros Sin Fronteras pide información verificable
Reporteros Sin Fronteras (RSF) instó al grupo armado responsable a proporcionar señales de vida del comunicador o, en su defecto, indicar la ubicación de su cadáver. Fabiola León Posada, investigadora para América Latina de RSF, explicó que, aunque versiones de la zona señalan que el periodista fue asesinado, no se puede confirmar hasta que aparezca el cuerpo.
León Posada detalló que RSF ha recopilado información grave y coincidente sobre el caso, contrastando datos con fuentes locales, nacionales y estatales, incluyendo a la Defensoría del Pueblo. “Esa triangulación nos permite hablar con responsabilidad y no apresurarnos con afirmaciones que deben verificarse”, afirmó.
Llamado humanitario de la madre y organizaciones
Gloria Rueda, madre de Mateo Pérez, pidió ayuda desde Yarumal para recuperar a su hijo. “Necesitamos con urgencia recuperar a nuestro hijo Mateo. Pedimos a las autoridades locales, departamentales y nacionales, así como a organismos internacionales, que no nos dejen solos”, declaró.
El abogado y defensor de derechos humanos Sergio Mesa solicitó la activación del protocolo de la Oficina del Alto Comisionado para la Paz para que una misión humanitaria recupere el cuerpo. La Defensoría del Pueblo y el Comité Internacional de la Cruz Roja han estado atentos para acompañar la búsqueda.
Responsabilidad de grupos armados y contexto de violencia
Las autoridades señalan al frente 36 de las disidencias de las Farc, al mando de alias “Calarcá”, como responsable del crimen. León Posada recordó que los periodistas son civiles y deben ser respetados en conflictos armados. “Preguntar, reportear o verificar hechos no puede convertirse en motivo de desaparición o asesinato”, enfatizó.
El caso refleja la grave situación de seguridad en Antioquia, donde el control de rutas del narcotráfico y la minería ilegal por grupos armados está cerrando el espacio para informar. “Cuando hacer reportería es casi imposible, se pone en riesgo la vida de los periodistas y se deja a las comunidades sin información”, concluyó León Posada.



