La Procuraduría General de la Nación ha solicitado a la Fiscalía General de la República, liderada por Luz Adriana Camargo, que investigue con celeridad los hechos ocurridos durante las manifestaciones del miércoles frente al Ministerio del Interior, donde se habría utilizado a niños, niñas y adolescentes como escudos humanos.
Denuncia por uso de menores en protestas
En el documento enviado a la fiscal, el procurador Gregorio Eljach advierte que los menores fueron expuestos a situaciones de riesgo en medio de bloqueos viales y manifestaciones, siendo presuntamente utilizados por adultos como mecanismos de presión. Esta acción se dio a conocer gracias a un video que ha generado gran indignación, en el que se observa a indígenas de la comunidad Emberá usando a niños para protegerse durante los enfrentamientos con la Policía.
Video evidencia los hechos
La directora del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), Astrid Cáceres, compartió un video de aproximadamente 1 minuto y 35 segundos, grabado desde un piso alto del edificio del Ministerio del Interior, ubicado en la carrera Octava con calle 12. En las imágenes se ve a cerca de 100 personas bloqueando la entrada del edificio, impidiendo la salida de funcionarios. Entre los manifestantes, varios adultos con capuchas, palos y machetes se enfrentan a agentes del Undmo (antiguo Esmad). Para defenderse, toman de las manos a los niños y, en algunos casos, los arrastran para evadir a los agentes.
Lo más alarmante es que los menores permanecían en el lugar a pesar de que se lanzaban bombas de humo aturdidoras y gases lacrimógenos, lo que pone en evidencia el grave riesgo al que fueron expuestos.
Llamado a la acción
En la comunicación firmada por el procurador Eljach, se pide a la Fiscalía adelantar las investigaciones con máxima celeridad para identificar y sancionar a los responsables de estos actos. La Procuraduría reitera su compromiso con la protección de los derechos de los niños, niñas y adolescentes, y exige que se tomen medidas ejemplares contra quienes los utilizan como escudos humanos.
Este caso ha generado un fuerte rechazo en la opinión pública y ha puesto de nuevo en el centro del debate la necesidad de proteger a los menores en contextos de protesta social.



