Trabajadores exigen transición energética con garantías laborales en regiones mineras
Trabajadores exigen transición energética con garantías laborales

En el marco del Día Internacional del Trabajo, celebrado cada primero de mayo, los sindicatos colombianos han lanzado una alerta sobre la estabilidad laboral en regiones como La Guajira, Cesar y Boyacá. Advierten que la descarbonización ya está provocando pérdida de ingresos e incertidumbre ante la falta de una reconversión laboral efectiva.

Mientras el mundo acelera sus metas climáticas, en el corazón minero de Colombia crece una inquietud que trasciende lo ambiental: el futuro del sustento humano. Así lo señalaron desde la 'Primera Conferencia Internacional para la Transición más allá de los Combustibles Fósiles', que concluyó recientemente en Santa Marta. Las organizaciones sindicales han llevado una advertencia a los escenarios globales: la transición energética es una realidad, pero se está ejecutando sin garantizar condiciones dignas para quienes sostienen el sector.

El desafío económico y laboral

El carbón sigue siendo el pilar de las exportaciones mineras del país, alcanzando en 2024 un valor FOB cercano a los 6.000 millones de dólares, superando ampliamente al oro. Sin embargo, el declive de esta actividad ya proyecta sombras sobre el empleo. Solo en el departamento de Boyacá, se estima una pérdida acumulada de 24.000 puestos de trabajo para el año 2035.

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“No nos oponemos a la transición energética. Pero no puede hacerse a costa de los trabajadores ni de los territorios que han sostenido este país”, afirmó Igor Díaz, del Centro de Investigación e Innovación desde los Trabajadores para una Transición Energética (CIPAME). “La transición no debe medirse solo en gigavatios de energía renovable, sino en la capacidad de diversificar las economías locales”, agregó.

Brecha entre discurso y realidad

A pesar de las promesas de 'empleos verdes', la realidad en el territorio muestra una brecha entre la velocidad del cambio climático y la lentitud de los programas de formación y financiamiento para nuevas actividades productivas. Los trabajadores denuncian que son excluidos de los grandes foros internacionales, donde enfrentan restricciones en tiempos de intervención y acceso. Por ello, han decidido tomar las riendas de su propia comunicación, capacitándose en herramientas digitales, producción de videos y redes sociales, para evitar que otros cuenten su historia.

Iniciativas de resiliencia regional

En el Cesar, tras cierres mineros, ex trabajadores formaron Asoextramicer, una asociación que impulsa proyectos agroindustriales y energéticos como alternativa de ingreso. Organizaciones como Sintraelecol, CIPAME y el Colectivo de Trabajadores por la Transición Justa están movilizando una agenda que exige participación efectiva y una hoja de ruta clara para la transición laboral.

Radiografía del impacto laboral y económico

El panorama de la transición energética en Colombia revela que, aunque el carbón se consolidó en 2024 como el primer mineral de exportación, el futuro plantea desafíos sociales profundos en regiones críticas como La Guajira, Cesar y Boyacá. Según CIPAME, para el año 2035 Boyacá podría enfrentar la pérdida de aproximadamente 24.000 puestos de trabajo, entre directos e indirectos. Esto ha impulsado a los sectores trabajadores a plantear demandas urgentes centradas en la formación técnica, el financiamiento para nuevas actividades y una participación decisoria en las políticas que impactan sus territorios.

La transición energética en Colombia se encuentra en un punto de inflexión. El mensaje de los trabajadores en su día es una invitación a la reflexión nacional: “Un modelo sostenible es necesario, pero su éxito real solo será posible si se construye con la base trabajadora. De lo contrario, impactará la estabilidad de las regiones”, concluyó Díaz.

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