El simbolismo de Fidel Castro marcó las marchas del 1° de mayo en Cuba, según reporta EFE. La imagen del líder revolucionario estuvo presente en las movilizaciones que conmemoraron el Día Internacional de los Trabajadores. Sin embargo, más allá de los símbolos, surge un debate sobre la autoría de los logros alcanzados por el movimiento obrero.
¿Quién es el verdadero responsable de los avances laborales?
Las respuestas parecen obvias: los trabajadores mismos. No obstante, Sergio Ángel Baquero, director del Programa Cuba de la Universidad Sergio Arboleda, sostiene que estas conquistas han sido secuestradas por las narrativas de una sola corriente ideológica. En su análisis, Baquero explica que se ha despojado de su autoría a los verdaderos protagonistas de estos movimientos, es decir, a los trabajadores.
La cooptación de las luchas sociales
Baquero compara esta situación con otros movimientos sociales: el feminismo y la comunidad LGBTQ+. En ambos casos, son sus propios integrantes quienes se atribuyen los logros. Sin embargo, en el caso de los trabajadores, una ideología particular ha monopolizado el discurso, presentándose como la única defensora de sus derechos.
Esta apropiación, según el académico, no solo invisibiliza el esfuerzo colectivo de los obreros, sino que también limita la diversidad de perspectivas dentro del movimiento sindical. Las marchas del 1° de mayo en Cuba, cargadas de simbolismo castrista, ejemplifican cómo una figura histórica puede eclipsar la multiplicidad de voces que componen la clase trabajadora.
El artículo original, firmado por Camilo Gómez Forero, invita a reflexionar sobre la autoría de las conquistas sociales y la necesidad de devolver el protagonismo a quienes realmente luchan por ellas. En un contexto donde las ideologías tienden a apropiarse de las causas, es crucial recordar que los trabajadores son los verdaderos artífices de su propia historia.



