La Cámara de Comercio, Prosantander y el Comité Regional de Competitividad e Innovación se han unido para contratar con Fedesarrollo y Datasketch un estudio que busca definir la visión del departamento de Santander hacia el año 2050. El análisis parte del potencial y las falencias actuales, con el objetivo de introducir correctivos y emprender iniciativas que posicionen a la región en un lugar destacado en las próximas décadas.
Diagnóstico actual de Santander
El informe revela que, aunque Santander ocupa el cuarto lugar en la economía nacional y mantiene un indicador de inequidad aceptable, su crecimiento es mediocre, de apenas 2,1 %, similar al promedio del país. Además, la participación en exportaciones nacionales es muy baja, con solo 1,4 %, y ocupa el puesto 23 en el estado de sus vías primarias. Estos indicadores reflejan la necesidad de un cambio de rumbo.
Misiones propuestas para el cambio
Para revertir estos indicadores, se proponen varias misiones en campos como el energético, tecnológico, demográfico, productivo, de transición climática y de gobernanza e institucionalidad. Santander cuenta con riqueza y conocimiento en sectores como la avicultura, la salud, la construcción, la educación, el desarrollo agroindustrial, la petroquímica y la informática, además del espíritu emprendedor de su gente.
Desafíos y lecciones del pasado
El ejercicio prospectivo merece reconocimiento, pero también enfrenta desafíos. La experiencia colombiana muestra que a menudo hay una gran distancia entre los diagnósticos y las realizaciones. Los planes nacionales de desarrollo se han acumulado sin dejar una ruta clara, y el más reciente no fue la excepción. Es crucial reconocer el impacto del progresivo aislamiento de Santander y asumirlo como prioridad.
No solo se trata de canalizar recursos del presupuesto nacional, sino de velar por su inversión eficiente y transparente. Tampoco se pueden fundar expectativas en proyectos inviables, como la navegabilidad del río Magdalena, el fracaso en la vía Bucaramanga-Barrancabermeja (sector UF8), la transversal del Carare o la carretera a San Vicente de Chucurí. A estos desaciertos nacionales se suman errores locales como el convenio Las Cigarras, el anillo vial externo, la concesión Mesa de Los Santos, Metrolínea y el embalse Topocoro.
Urgencia de una clase dirigente ética
Formar una clase dirigente que asuma la gobernanza con sentido ético y ponga a Santander por encima de los intereses particulares es de máxima urgencia. La malversación de los recursos públicos puede ser tan devastadora como su insuficiencia, y tal vez más. El estudio de Fedesarrollo y Datasketch ofrece una hoja de ruta, pero su éxito dependerá de la voluntad política y la capacidad de ejecución.



