Colombia enfrenta una realidad ineludible: la salud mental de la población en edad productiva se ha convertido en un factor crítico para el bienestar social y el desarrollo económico. Los trastornos mentales en el país generan pérdidas económicas que alcanzan hasta el 3% del Producto Interno Bruto (PIB), según datos del Consejo Colombiano de Seguridad (CCS).
Cifras globales y locales
A nivel mundial, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) reporta que más de 840.000 personas fallecen cada año por enfermedades cardiovasculares y trastornos mentales vinculados a riesgos psicosociales en el trabajo, como jornadas extensas, alta demanda laboral, desequilibrio esfuerzo-recompensa, inseguridad laboral y acoso. Estos factores provocan la pérdida anual de cerca de 45 millones de años de vida ajustados por discapacidad, lo que equivale al 1,37% del PIB mundial.
En Colombia, el comportamiento de la salud mental en la última década (2015-2024) evidencia un aumento sostenido en la demanda de atención y en los impactos económicos. En 2024, más de 83.000 personas en edad productiva (entre 15 y 64 años) fueron atendidas por episodios depresivos. Aunque esta cifra es menor que el pico de 2022, duplica los registros de hace diez años. Las mujeres representan el 70% de estos casos, y los jóvenes de 15 a 19 años concentran la mayor proporción de atenciones (16,7%).
“Este hallazgo es relevante, considerando que este grupo representa la etapa de entrada a la vida laboral o educación superior. La fuerza laboral que ingresará al mercado de trabajo en el corto y mediano plazo (2 a 5 años) podría estar llegando con una importante carga de morbilidad mental. En comparación con 2015, los registros de atención por trastornos depresivos en población menor a 30 años se triplicaron en la última década”, indicó Adriana Solano Luque, presidenta ejecutiva del CCS.
Brechas en la cobertura de salud mental
En cuanto al acceso a servicios, se estima que en 2024 solo el 49,2% de las personas que necesitaron atención en salud mental la recibieron, lo que revela brechas significativas en el acceso y la continuidad de los tratamientos.
El entorno laboral como factor determinante
Durante 2024, se reportaron 6.569 personas atendidas en Colombia por problemas relacionados con el empleo, un 38,2% más que en 2023 y casi tres veces más que hace una década. Las mujeres representan el 62,6% de estos casos, y el grupo de 30 a 44 años concentra el 43,2% de las atenciones, siendo la población de 40 a 44 años la más afectada, con la tasa más alta de atenciones por cada 100.000 habitantes (26,22).
Factores como el desempleo o la amenaza de este, condiciones laborales inadecuadas (informalidad, precarización, horarios extensos, malas relaciones laborales, acoso y alta carga física o mental) estarían detonando trastornos psíquicos o psicosociales en la población en edad productiva, destacó Solano Luque.
Panorama nacional del suicidio
Uno de los indicadores más críticos es el intento de suicidio. En 2024, último año con registros consolidados, ocurrieron 30.818 casos en población en edad productiva, lo que representa un aumento de 18 veces respecto a los 1.704 eventos reportados una década atrás. Esta tendencia al alza acumula 222.000 casos en los últimos diez años. La tasa fue de 86,98 por cada 100.000 habitantes, con mayor incidencia en jóvenes de 15 a 19 años (30,9% del total) y una concentración del 63,9% en mujeres.



