Un grave accidente casi le cuesta la vida a una niña de 7 años en Bogotá. La menor perdió el 70 % de su cuero cabelludo luego de que una polea le arrancara el cabello, causándole heridas de gravedad y una significativa pérdida de sangre.
Según relató Xiomara Rodríguez, madre de la niña: "La pequeña estaba muy grave; había perdido mucha sangre y presentaba heridas serias en la cabeza. Por ello fue atendida en el Hospital Simón Bolívar, donde lograron salvarle la vida". Debido a la complejidad del caso, la paciente permaneció en la Unidad de Cuidados Intensivos bajo la supervisión de un equipo médico especializado.
Procedimiento de reconstrucción capilar
Tras permanecer tres meses hospitalizada, la niña fue dada de alta para continuar su recuperación de forma ambulatoria. Fue entonces cuando el equipo de dermatología de la Subred Integrada de Servicios de Salud Norte propuso una alternativa poco común en pacientes pediátricos: un injerto capilar.
El procedimiento fue liderado por los especialistas Alexander Velandia y Felipe García, quienes realizaron el primer trasplante capilar ambulatorio en una paciente de esta edad dentro de la institución. "Realizamos la preparación de la zona donante en la región occipital, de la cual obtuvimos más de 2.000 folículos. Posteriormente, diseñamos el área receptora y efectuamos la implantación en un procedimiento que duró más de ocho horas", explicaron los médicos.
La intervención implicó una planificación detallada para garantizar que los folículos se adaptaran correctamente a la zona afectada. Luego de la cirugía, la paciente fue sometida a un seguimiento estricto durante varios meses, que incluyó controles médicos permanentes, lavados especializados y tratamientos orales y tópicos. Además, el proceso contó con acompañamiento constante tanto para la menor como para su familia, con el objetivo de asegurar el adecuado cuidado del injerto.
Evolución de la niña tras el injerto
El resultado no solo se reflejó en la recuperación del crecimiento capilar. Según los especialistas, la evolución también ha sido emocional. "La evolución de la paciente no solo ha sido clínica, sino también emocional. Hoy se comunica con mayor seguridad y confianza. Es una niña que está empezando a vivir, y este proceso le devuelve herramientas para enfrentar los retos de la vida", afirmaron los médicos.
Finalmente, el caso fue destacado como un avance dentro de la red pública de salud, al tratarse de un procedimiento de alta complejidad que no solo permitió salvar la vida de la menor, sino mejorar de manera significativa su calidad de vida.



