Microcrédito inteligente: claves para crecer sin ahogarse en deudas
Microcrédito inteligente: crece sin ahogarte en deudas

La salud financiera de las microempresas en Colombia sigue siendo un desafío para el crecimiento de los negocios. Según cifras recientes de la Fundación Microfinanzas BBVA citadas por Plurall, solo el 24% de las microempresas es considerada financieramente saludable. En contraste, el 36% opera con pérdidas y sin fondos suficientes, mientras que otro 26% sobrevive únicamente con las ganancias del día a día.

El microcrédito como herramienta de apoyo

En este contexto, el microcrédito aparece como un instrumento cada vez más relevante para emprendedores que buscan invertir en nuevas oportunidades, fortalecer su operación o dar un paso hacia el crecimiento sostenible. Sin embargo, su impacto depende del uso que se le dé. Un crédito bien destinado puede generar valor, pero una mala decisión puede profundizar problemas de liquidez y aumentar el riesgo de endeudamiento.

La planeación financiera es un factor decisivo. El acceso a financiación puede impulsar el crecimiento siempre que esté alineado con una estrategia clara y se destine a inversiones productivas. La diferencia está en usar el dinero para producir nuevos ingresos, no solo para cubrir gastos que el negocio no logra sostener con su operación habitual.

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Señales de riesgo en el uso del microcrédito

Federico Gómez, CEO y cofundador de la fintech Plurall, explicó que existen señales que indican que un negocio está entrando en un ciclo de endeudamiento riesgoso. Una de ellas es utilizar el crédito para cubrir gastos básicos como arriendos, nómina o servicios públicos, en lugar de destinarlo a inversiones que generen más ingresos.

“Otra señal de alarma muy relevante es la denominada ‘multi-banca de supervivencia’, y es cuando el microempresario obtiene varios préstamos a la vez para pagar otras obligaciones y enfrentar baches de liquidez. A esto se suma que todos los imprevistos exigen recurrir a financiamiento de forma inmediata o informal, lo que hace que el flujo de caja sea cada vez más limitado”, comentó Gómez.

Uso estratégico del microcrédito

El informe plantea que el microcrédito debe entenderse como un mecanismo estratégico. Su valor está en permitir inversiones que mejoren la capacidad productiva del negocio, como maquinaria, tecnología o inventario. Estos usos tienen el potencial de generar ingresos adicionales, ampliar la operación o mejorar la eficiencia, lo que permite que la obligación financiera tenga una relación más directa con el crecimiento.

Entre las recomendaciones está invertir para crecer y no para sobrevivir. Esto implica definir de antemano el destino del crédito y priorizar inversiones que produzcan valor. También es clave conocer la capacidad de endeudamiento: los microempresarios deben calcular cuánto puede asumir su negocio y procurar que las cuotas mensuales no superen el 30% de los ingresos netos.

Buenas prácticas para el microempresario

El documento sugiere iniciar paso a paso. Si es el primer crédito, es preferible comenzar con montos bajos y cuotas pequeñas para evitar el “ahogamiento”. Separar las cuentas personales de las del emprendimiento es otra recomendación central, ya que permite identificar la rentabilidad del negocio y evitar que los ingresos empresariales se mezclen con gastos del hogar.

Gómez agregó que desde Plurall entienden la realidad del microempresario y promueven el uso del microcrédito como herramienta de crecimiento, siempre de manera segura y estratégica. “Nuestro objetivo es acompañarlos en la expansión de sus negocios mediante educación financiera e instrumentos que les ayuden a tomar decisiones más informadas, más allá de la colocación de créditos”, concluyó.

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