El reconocido polímata francés Jacques Attali, doctor en Economía y autor de más de 80 libros, ofrece un análisis profundo sobre la importancia de recordar las lecciones históricas para evitar repetir los errores que llevaron a civilizaciones al colapso. En su artículo, Attali traza un paralelo entre los acontecimientos de principios del siglo XX y la situación global actual, destacando patrones que, de ignorarse, podrían conducir a un desenlace similar.
Lecciones del pasado: patrones que se repiten
Attali señala que, aunque cada generación cree vivir una época sin precedentes, los mismos patrones históricos han debilitado o destruido civilizaciones a lo largo de los siglos. Una de las lecciones fundamentales es que, cuando una potencia dominante se enfrenta a dos rivales, el que evita el conflicto directo suele salir victorioso. Como ejemplo, menciona cómo Gran Bretaña se impuso a los Países Bajos a finales del siglo XVIII mientras Francia, el otro contendiente que entró en guerra, nunca alcanzó el estatus de superpotencia. De manera similar, Estados Unidos se benefició de las guerras entre el Reino Unido y Alemania a principios del siglo XX.
Otra lección crucial es que los imperios colapsan cuando no pueden financiar la seguridad de sus territorios y rutas comerciales. La Edad de Oro de España terminó cuando no pudo sostener el gasto militar para defender sus colonias; el Imperio Británico cayó al perder su supremacía naval, y la Unión Soviética se derrumbó al confundir grandeza con exceso de armamento.
De la esperanza al horror: el caso de principios del siglo XX
Attali recuerda que a principios del siglo XX, Occidente parecía destinado a la prosperidad gracias a avances tecnológicos como la electrificación, el automóvil, el teléfono y la radio, mientras el comercio global florecía y la democracia avanzaba. Sin embargo, la Primera Guerra Mundial interrumpió esta edad de oro, convirtiendo los inventos en armas de destrucción y sumiendo a Europa en décadas de guerra y odio. La lección es que, incluso cuando las civilizaciones están preparadas para el éxito, pueden colapsar bajo errores no forzados.
El momento actual: un escenario preocupante
Hoy, el mundo enfrenta una situación similar. A pesar del inmenso potencial humano —energías limpias, avances científicos, reforestación, tratados ambientales—, se están desarrollando los peores escenarios. El autoritarismo se expande, la inteligencia artificial amenaza con destruir empleos y erosionar capacidades cognitivas, el cambio climático se agrava, y las guerras por recursos aumentan. Las democracias están paralizadas, posponiendo reformas necesarias, mientras resurgen el miedo al otro y el populismo.
Attali advierte que, saturados de pantallas y rivalidades nacionales, nos olvidamos de pensar globalmente. La humanidad enfrenta retos comunes —cambio climático, pobreza, epidemias, mal uso de la tecnología— que requieren cooperación global, no egoísmo geopolítico. Si no aprendemos del pasado, la civilización humana podría morir. Es momento de pensar como una sola especie y priorizar el altruismo y las generaciones futuras.
El autor concluye con una esperanza: quizás el 2026 sea recordado como el año en que la humanidad, ante el abismo, eligió la vida.



