Este 1 de mayo, Día del Trabajo, emerge un rostro que pocas veces se menciona: el de miles de personas mayores que continúan trabajando desde la informalidad y el emprendimiento. En Colombia, más del 45% de las personas mayores de 50 años sigue activa laboralmente sin acceso a protección social, encontrando en la microempresa una forma de sostener su vida y la de sus familias.
Esta realidad se vive a diario en barrios y municipios. Personas mayores que trabajan sin pensión, sin respaldo y, en muchos casos, sin descanso, incluso los siete días de la semana. Sus ingresos, a menudo, no superan los tres millones de pesos mensuales.
Detrás de estas cifras hay historias que merecen ser contadas. Una de ellas es la de Liliana Jaramillo, quien a sus 64 años decidió emprender junto a sus dos hermanas mayores en Guadalupe, Antioquia. Así nació Cacao La Juaca Artesana, un proyecto que honra la memoria de su madre y rescata un saber ancestral que hoy se convierte en fuente de ingresos y bienestar. Ellas retomaron el conocimiento que su mamá había cultivado durante años alrededor del cacao, transformándolo en un negocio que no solo les permite sostenerse, sino también generar oportunidades para otros.
Lo que comenzó como una producción pequeña hoy vincula a más de ocho personas entre familiares y aliados del cultivo. Su historia demuestra que la edad no es un límite para seguir aportando, crear empresa y mantenerse activos, sino una etapa en la que la experiencia genera valor.
Como Liliana, hay miles de emprendedores mayores que sostienen la economía desde lo local, desde sus barrios y municipios. Por eso, acompañarlos no es solo una apuesta productiva, es una decisión de país. Se necesita dejar de ver la edad como una barrera y empezar a reconocerla como una ventaja. Hablamos de personas con experiencia, con conocimiento de diversos oficios, con redes construidas a lo largo de los años y con una resiliencia que no siempre se enseña en los libros.
Desde Interactuar lo vemos todos los días. Más de 6.500 emprendedores mayores han sido acompañados con acceso a crédito y fortalecimiento empresarial, entendiendo que no se trata solo de financiar negocios, sino de respaldar trayectorias de vida. Porque cuando a una persona mayor se le brindan herramientas, no solo mejora su ingreso: también se fortalece su autoestima, su salud mental y su sentido de propósito.
La economía plateada: una fuerza activa
La economía plateada necesita ser reconocida como lo que es: una fuerza activa, con experiencia y con mucho por aportar. Dignificarla implica avanzar en soluciones financieras y programas que entiendan su realidad, sus tiempos y sus necesidades.
Un llamado a la acción
También es una invitación a reconocer que el trabajo no termina con la edad, que miles de personas mayores siguen moviendo la economía desde sus negocios con esfuerzo y con la convicción de tener condiciones dignas de vida a medida que avanzan los años.



